8 de septiembre de 1959
Cuando me fui, hace dos meses, te pedí que te unieras a mí para poner a prueba lo que he oído y te he contado, pero ahora puedo decir, como dijo Job:
“De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven.” [Job 42:5]
Esta noche, de pie aquí, puedo decir lo que él dijo hace siglos. Cuando me fui, había oído hablar de este principio y lo había comprobado, pero no lo había visto; pero ahora lo he visto, así que puedo estar aquí y contarte algo que no podría haberte contado hace dos meses.
Aquí estamos, en 1959, y nos preguntamos por un libro escrito hace siglos: la Biblia. ¿Cómo puede guiarnos en una era atómica? Nos creemos ahora muy sabios. Sale un libro científico tras otro, cada uno más sabio que el anterior, ¿y cómo puede un libro escrito, podría decirse, por pastores, ser una guía hoy? ¿Es verdad? Esta noche sé que es más verdadero de lo que nadie sabe. El libro llamado la Biblia no es lo que ninguno de los sacerdocios del mundo cree que es. Decimos que Dios es todo Imaginación y que Dios y el hombre son uno; y que nosotros existimos en Él y Él en nosotros.
“El cuerpo eterno del hombre es todo Imaginación; es decir, Dios mismo.” [William Blake]
Te dije eso, y lo creí, y lo oí y lo leí, y traté de ponerlo en práctica, pero ahora sé que tú y yo estamos hechos de la sustancia misma de Dios y que somos uno con Él.
Quiero compartir contigo una experiencia que tuve la mañana del 20 de julio en San Francisco. Pero primero déjame citar Isaías 9:5:
“Y una virgen concebirá… Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Todopoderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Será llamado Emanuel. Y lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite… y un niño pequeño los pastoreará. Y esta será la señal… Veréis a un niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre…” [Isaías 7:14; 9:6 y 7; 11:6; Lucas 2:12]
La profecía de Isaías es verdadera. La mañana del 20 de julio yo estaba en San Francisco, una ciudad que lleva el nombre de un santo, y vivía en un hotel que lleva el nombre de un pirata: el Sir Francis Drake. A las cuatro de la mañana se interrumpió un sueño de lo más maravilloso. Soñaba con el hombre del mañana, donde florecían todas las artes, cuando en lugar de solo oír la música podías verla formarse en hermosos patrones. Yo estaba “congelando” esto cuando lo interrumpió la más tremenda vibración dentro de mi cráneo, en la base. Esta intensidad aumentaba y aumentaba, pero en lugar de ser catapultado al espacio, estoy siendo expulsado a presión de este cuerpo, centímetro a centímetro, y me encuentro con la cabeza en el suelo, y literalmente me saqué a mí mismo a través de este cráneo, y luego estoy unos momentos descansando, y miro hacia atrás, a esta cama, y me veo allí como alguien en una sala de recuperación que sale de la anestesia, con la cabeza moviéndose de un lado a otro. Recuerdo a mi esposa haciendo esto después del nacimiento de nuestro bebé, cuando aún no estaba del todo consciente: ese movimiento de la cabeza de lado a lado, una y otra vez.
Y entonces oí toda la vibración otra vez, y ahora viene de la esquina de la habitación. Pensé que podría ser el viento y por un momento consideré eso. Y entonces miré hacia la cama donde había estado este cuerpo. No había ningún cuerpo, sino que en su lugar estaban los tres mayores de mis hermanos. Mi hermano Cecil estaba a la cabecera, mi hermano Victor a los pies, del lado izquierdo, y mi hermano que es médico a los pies, del lado derecho. Estaban muy perturbados por esta vibración, pero el más perturbado es mi hermano el médico. Fue hacia la ventana y luego se quedó de pie mirando hacia abajo, y vi algo en el suelo, y él dijo: “¡Es el bebé de Neville!”, y los otros dijeron: “¿Cómo podría él tener un bebé?”. Pero yo levanté del suelo un bebé envuelto en pañales, y lo sostuve en mis brazos y dije: “¿Cómo está mi amor?”, y entonces me sonrió y desperté.
Sé que la historia es más verdadera de lo que jamás supe que era (la historia del nacimiento de Cristo Jesús), pero no es algo que ocurrió, sino que está ocurriendo. No puedo presumir de santidad. Lo he hecho todo; he vivido la vida plenamente y, creo, con riqueza. Todo lo que he hecho lo he hecho en exceso; así soy yo. Así que no puedo enorgullecerme de haber dado a luz a ese hijo, ni puedo avergonzarme, pero cuando veo como he visto, entonces sé que la historia es más verdadera de lo que nos dicen los sacerdocios del mundo.
En Juan 3:2 se nos habla de Nicodemo, un principal entre los judíos, que vino en secreto a Jesús:
“Sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales, si no está Dios con él.” [Juan 3:2]
Y Jesús le dijo:
“Te es necesario nacer de nuevo, o no puedes ver el reino de Dios.” [Juan 3:3]
Y Nicodemo dijo:
“¿Cómo es posible que un hombre, siendo viejo, pueda entrar en el vientre de su madre y nacer de nuevo?” [Juan 3:4]
Y Jesús le dijo:
“Te es necesario nacer de lo alto… El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu… lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos.” [Juan 3:7, 8 y 11]
Hoy sé que todos nacemos de esta carne, que se llama Caín, o Ismael, o Esaú, o Juan el Bautista. Pero el más perfecto nacido de mujer no es igual al más pequeño en el reino que ha nacido de lo alto. Así que todos en el mundo van a nacer de lo alto.
No tiene nada que ver con la virginidad física (la historia de un nacimiento virginal) ni con un Cristo físico. Eso es blasfemia. María nunca es una virgen física, sino que todo hombre o mujer en el mundo es esa virgen. Y te digo que aquello que nace es un don.
“Un niño nos es nacido. Hijo nos es dado.” [Isaías 9:6]
No tenía ni idea de que aquella mañana del 20 de julio yo llevaría al Hijo de Dios. Pero los que adoran deben hacerlo “en espíritu y en verdad”. Mis hermanos no me vieron; solo vieron al vástago. YO SOY mi Padre, que es Dios. El niño era realmente mi hijo y realmente Jesucristo, y yo lo di a luz. Fui autoengendrado por mí mismo.
“Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre.” [Isaías 54:5]
Este no es el vástago de abajo. El mundo entero está abajo, pero algo sale de nosotros que es inmortal, y es de lo alto. Y ahora sé, más allá de toda duda, que la historia de los cuatro Evangelios es más verdadera de lo que nos dicen los sacerdocios, y que la historia de Isaías es más verdadera de lo que cualquier rabino puede contar.
La Imaginación es Dios, pero tiene que ser experimentada para ser conocida, y la experiencia de ningún hombre es para otro lo mismo que su propia experiencia. En el pasado te he pedido que me cuentes tus experiencias, como yo te he contado las mías, pero nada puede sustituir a la tuya. No viene por observación, sino que viene “como ladrón en la noche”, cuando menos lo esperas. Que nadie te diga que tratando de ser santo o generoso, o mediante ejercicios o ayunos o dietas, ese es el camino. Nadie podría prever una experiencia así. Yo podría profetizar cosas basadas en la experiencia de los hombres, pero esto no podría profetizarlo, ni cuándo llegaría.
La Biblia es el libro más moderno del mundo. Cada año salen libros, y los conceptos cambian a medida que salen más libros, y cambian y cambian, pero aquí está esta visión eterna que es verdadera. No importa lo que hayas hecho en este mundo; estás aquí con un solo propósito, y es traer a Jacob al Señor.
“El que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob.” [Isaías 49:5]
El siervo perfecto va a encontrar a Jacob, el muchacho perdido, el hijo pródigo. Todos somos “el hijo pródigo”, lo gastamos todo. Cada visión, porque no veo la hora de contar cada una de ellas cuando suceden. Estaba impaciente por que llegara esta noche para contarte esto. Mi primera noche en San Francisco no veía la hora de contárselo a mi público. Después de la reunión, alguien que era una autoridad en maestros, adeptos y cosas por el estilo dijo: “¡Qué tontería! ¡Habló de tener un bebé!”.
No saben que la historia más grande jamás contada se cuenta entre el Génesis y el Apocalipsis. Muchos libros de la Biblia son comentarios: no son visiones, pero los cinco primeros libros son verdaderas visiones. Jueces es visión, y Josué, los dos libros de Samuel; los dos libros de Reyes, todos los Salmos, todos son visiones perfectas. Proverbios y Eclesiastés son comentarios, pero no verdadera visión. Los otros que mencioné, y los cuatro Evangelios y el Apocalipsis, son visiones perfectas, y todo hombre en el mundo va a cumplirlas. Ni uno solo se perderá, porque tu Padre, que te hizo de Su propio ser, es tu esposo, y Él te engendra a partir de Su Hijo unigénito. Nos está haciendo a todos centros del Imaginar, o centros de Realidad.
“Lo había oído antes de oídas, mas ahora mis ojos lo ven.” [Job 42:5]
Ab me dijo esto. Cuando me conoció, me dijo que yo había venido a hacer cierta obra, y me llamó por mi nombre, aunque yo nunca antes lo había conocido, ni él a mí. Me dio un papel y lo guardé en una vieja Biblia, y aquí están las palabras escritas en 1933:
“El Rey de Reyes, Aquel que Eternamente Llega a Ser, a quien los hombres llaman Cristo, debe ser recordado siempre como un niño pequeño.” [Abdullah]
¡Me lo escribió y lo he tenido guardado todo este tiempo!
Te digo que Dios te hizo de Su propio ser, que estamos hechos del alma misma de Dios, y luego Él engendra la imagen de Sí mismo, en simbolismo. Encontré a este niño en pañales. No fallaré, porque es Dios quien lo hace. La ciencia se ríe de la Biblia y dice que no hay Dios, que toda la historia es una farsa, pero yo te digo que la historia es más verdadera que en cualquier libro que hayas leído jamás.
Sé que he hecho lo que se me dijo que hiciera. Él me formó desde el vientre para ser Su siervo y para hacer volver a Jacob a Él. Él quiere ese símbolo de todas las personas del mundo, y quiere que yo mismo lo produzca: ese símbolo que muestra que YO SOY el Padre de todo el vasto mundo. Pero mis hermanos dijeron: “¿Cómo podría Neville tener un bebé?”. Eran hombres sabios del mundo, pero no podían entender. El que es médico entendió y dijo: “Es el bebé de Neville”. No podían verme, pero yo era real e invisible como mi Padre, porque mi Padre es Espíritu. Soy real, sin forma. No produje a este niño de ningún vientre físico, sino de una manera que ningún hombre podría haber concebido. La palabra viene de “pneuma”, que significa una corriente de viento. Realmente sentí, cuando oí esta perturbación, que el viento la causaba. Y entonces viene el niño envuelto en pañales. No sabía que estaba naciendo un niño cuando me salí a presión de esta forma, y luego miré hacia atrás, al cuerpo en la cama, que movía la cabeza de un lado a otro. Blake dijo:
“Ella no sabe lo que está pasando. Sea bueno o malo, ella no tiene la culpa.” [William Blake]
Y al comienzo del libro Cantos de experiencia dibujó la imagen de un niño que salía de su cabeza, formando, por así decirlo, un huevo; decían que estaba loco. Lo que te he contado esta noche es una locura, pero es más verdadero que cualquier cosa que te haya contado jamás.
Tú también eres digno de esta experiencia porque estás hecho por Dios. Si vives por la fe en las cosas que no se ven, estás preparando el camino para la aparición de Jesucristo en ti. Si tu fe se basa en las cosas que se ven, no estás preparando el camino, porque el Niño no nace por el paso del tiempo, sino por la fe de aquel que está implicado. Espero que no hayas hecho nada de lo que debas arrepentirte demasiado, pero no importa: a los ojos de tu Padre eres puro.
Yo no tenía conocimiento de lo que estaba ocurriendo. Viene “como ladrón en la noche”; no tiene nada que ver con el bien y el mal de los que habla la gente. Blake dice:
“No considero que ni el Justo ni el Malvado estén en un Estado Supremo, sino que cada uno de ellos son Estados del Sueño en que el Alma puede caer en sus mortíferos sueños del Bien y del Mal cuando abandona el paraíso siguiendo a la Serpiente.” [William Blake]
Ahora lo sé. Noche tras noche, toda la experiencia se me fue desplegando. Al día siguiente volvía a la Biblia y encontraba cosas que nunca antes había visto. He enseñado la Biblia durante 25 años, y sin embargo ahora todo es más grande, y sin embargo no niega lo que te dije: que Dios y el hombre son uno, y todo Imaginación. Dios está realmente sentado aquí, así como tú estás sentado aquí. Solo hay Dios. Blake dijo:
“Si te humillas a ti mismo, me humillas a mí; tú también moras en la Eternidad. Tú eres un hombre; Dios no es nada más. Aprende a adorar tu propia Humanidad.” [William Blake]
Negro, rojo, amarillo: solo hay Dios y nada más que Dios. El hombre puede llegar al sol e ir al espacio interestelar, y eso no es nada comparado con el despliegue de las visiones que se nos dan. Cuando tengas la experiencia y sostengas a tu propio Cristo y sepas que tú lo engendraste. Blake dijo:
“Porque allí nace en gozo el Niño que fue engendrado en terrible dolor; así como cosechamos en gozo el fruto que sembramos con amargas lágrimas.” [William Blake, El viajero mental]
Todo este vasto mundo es un horno, y somos probados y luego recibidos de vuelta por Dios a la imagen de Su Hijo perfecto. En ese momento Él nos despierta como Él mismo. Porque cuando despertamos, entonces somos Él. Él está engendrando a Su Hijo en todos nosotros, para siempre.
Él desciende como un niño que llora (literalmente), porque cuando naciste te arrancaron el primer llanto con una nalgada, pero este que nace de lo alto no recibe nalgadas. El nacido de abajo es el Esaú, el Caín, pero el que sostuve en mis manos es Jacob o Isaac. Si yo engendré a Jacob, ¿no soy Isaac? Si yo engendré a Jesucristo, ¿no soy aquel a quien los hombres llaman Dios?
¿Blasfemia? No. Tú estás hecho por Dios con el propósito de dar a luz a Su Hijo unigénito. No importa si en este plano pareces no ser querido, o incluso si te metes tú mismo en la cárcel, porque Dios no te ha ignorado. Todos somos puestos en el horno y estamos siendo quemados por las experiencias de la vida, y cuando lo hemos atravesado todo, entonces Él despierta dentro de nosotros y nos lleva a Sí mismo. Ya sea que llegues a darlo a luz esta noche o en estos setenta años, la muerte es una ilusión, y estarás igual de vivo, y lo harás al otro lado, porque Dios, siendo el progenitor, no puede fallar, y hará que todos tengan la experiencia de producir a Su Hijo unigénito. Un amigo en San Francisco, que había leído a Tennyson, dijo:
“Ten paciencia. El dramaturgo puede mostrar, en algún quinto acto, lo que la obra realmente significa.” [Alfred Tennyson]
¡Y Él lo hará!
Ahora entremos en el silencio.
PREGUNTA: ¿Qué es el simbolismo?
NEVILLE: El simbolismo de la visión significa que naces de lo alto. Este cuerpo es Caín, pero el segundo hijo no sale del vientre de una mujer. El Señor del Cielo es Su nombre. Quiero decir que tú eres Dios, y lo digo de una manera más literal de lo que lo he dicho antes, a pesar de los científicos de esta era atómica.
PREGUNTA: ¿Cómo se puede enseñar esto a los niños?
NEVILLE: A un niño se le enseña mejor con el ejemplo. Vivir una vida de amor al hombre es la mejor enseñanza del mundo. Enamórate de la humanidad. Nuestra vida y nuestro ser son el ser de Dios. ¡Por supuesto, hay quienes dicen que soy hijo del diablo! Pero cuando sostuve al niño en mis manos, lo miré a la cara y dije: “¿Cómo está mi amor?”, y él me miró a la cara y sonrió. ¡Desciende como un niño que llora, pero asciende como un niño que sonríe!
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✧ Texto original en inglés: “The Birth of the Babe” (1959), por Neville Goddard.
© Traducción: Indira G. Andrade · La Mente Creadora. Todos los derechos reservados.
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