10 de noviembre de 19591
Aquí creemos firmemente que el Imaginar es Dios, que el Poder Supremo del Universo es uno con el Imaginar humano. Así que, cuando lees la Biblia (un libro fabuloso, inspirado) y llegas a la palabra “Dios”, puedes usar también la palabra “imaginar”, y obtendrás un entendimiento más claro de ella.
“Ninguna desconfianza lo hizo vacilar (a Abraham) respecto a la promesa de Dios, sino que se fortaleció en su fe al dar gloria a Dios, plenamente convencido de que Dios era capaz de hacer lo que había prometido.” [Romanos 4:20-21]
Cuando lo lees, podrías pensar en algún ser externo a tu propia Imaginación. ¿Podrías ahora soñar que eres el hombre o la mujer que quieres ser? Ese sueño es una promesa. Se nos dice que nada en el mundo lo desvió, y que dio toda la gloria a Dios, o al Imaginar, plenamente convencido de que Dios podía hacer lo que había prometido.
Si crees lo que enseñan las iglesias, puede que pienses que no tienes derecho al bien que deseas. Lee Romanos 1:20:
“Desde la creación del mundo, su naturaleza invisible, es decir, su eterno poder y deidad, se ha percibido claramente en las cosas que han sido hechas. Por lo tanto, no tienen excusa; pues aunque conocían a Dios, no lo honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se volvieron vanos en sus razonamientos y sus mentes insensatas se oscurecieron. Pretendiendo ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes semejantes al hombre mortal, o a aves, o a animales, o a reptiles... y adoraron y sirvieron a la criatura antes que al Creador.” [Romanos 1:20-23, 25]
Te digo que él está hablando de este ser inmortal en todo lo que fue hecho, incluso en el traje que llevas puesto. Alguien tiene que imaginarlo primero. Lo que primero se imagina es la imagen invisible, y luego se exterioriza como un sombrero, o un traje, o una casa.
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Hoy me llamó una amiga por un problema personal. Me dijo: “Tú dijiste que tu padre tiene visión objetiva. Él podía ver las imágenes de su imaginar tan reales como las formas de la naturaleza”. Yo sabía que esto es cierto. Todo el vasto mundo que construyó para sus diez hijos, lo construyó a partir de su maravillosa imaginación. Se sentaba a solas y evocaba ante sí a hombres y mujeres, y veía las situaciones como él quería verlas. Y entonces detenía ese estado justo antes de dormirse, y lo controlaba por completo. Y cuando más tarde volvía a sus oficinas y estas cosas se cumplían, no se sorprendía. Otros ponían en marcha los negocios que él ya había visto con el ojo de su mente.
Esta señora me llamó para contarme sobre el esposo de su hermana. Su padre se había opuesto al matrimonio y había dicho que este hombre nunca valdría nada, y había expuesto con detalle exactamente lo que haría. Dijo: “Engendrará a tu hijo, pero no lo mantendrá. Vivirá en un bar y siempre será un inútil”. Este hombre ha cumplido esa profecía en cada detalle. Su padre era una figura poderosa en el teatro, y no le agradaba su yerno, y profetizó su futuro, y se ha cumplido con detalle.
Le conté a esta señora una historia sobre una profecía de mi padre, de hace años. En 1919, al cambiar el año, puedo ver a mi padre a la cabecera de la mesa y a todos nosotros, los hijos, sentados allí, y le dijo a mi madre: “Habrá una guerra dentro de veinte años, Wilsey. Será en otoño. Alemania volverá a estar en guerra con Inglaterra. Japón estará en ella, y Rusia e Italia. Estados Unidos será nuestro gran aliado”. Mi madre miró alrededor de la mesa a sus hijos varones y dijo: “Mis muchachos tendrán edad para ir a esa guerra. ¿De qué estás hablando?”. Él dijo: “Será verdad, y ya todos los barcos lo están comentando”. Era proveedor de barcos y hablaba con mucha gente.
Mi padre no sabía que este poder de imaginar que tenía era Dios. Podía tomar a un hombre, o a una mujer, o a una comunidad, y verlos tan vívidamente en su imaginar, en su propia sala, que se volvían objetivos para él, y después se encontraba con que venían a su oficina a proponerle lo que él había puesto en marcha interiormente. Pero no identificaba ese poder que crea su mundo con este poder supremo al que él llamaba Dios.
“Desde la creación del mundo, su naturaleza invisible, su eterno poder, se ha percibido claramente en las cosas que han sido hechas.” [Romanos 1:20]
Mi padre veía todo como hecho. Conversaba sobre un plan con un hombre, y después el hombre viene a él y le propone el negocio que mi padre ya había cerrado en su Imaginación. Pero no lo identificaba con Dios.
“Cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes semejantes al hombre mortal... y sirvieron a la criatura antes que al Creador.” [Romanos 1:23, 25]
Cada uno de los que están aquí: tu presencia invisible es Dios; pero si imaginas dinero hasta traerlo a la existencia y ganas un millón, de repente adoras el millón, no el poder que lo hizo posible. Entras en cierto círculo social y luego olvidas que lo trajiste a la existencia imaginando, y ahora piensas que este grupo es lo más importante de todo. Así el hombre olvida, y cambia la gloria del Dios inmortal por la imagen de un hombre mortal, o por algo que se desvanece. Porque todo lo visible se desvanecerá, pero tú no te desvanecerás. Incluso esta gran tierra será un día barrida por el mar, pero tú no lo serás. Aquello que trajo las cosas a la existencia no puede dejar de ser. Así se nos advierte.
Le conté a esta señora sobre mi padre, y ella dijo: “Tu padre hizo eso en 1919, pero yo me remontaré a 19142, y mi padre dijo: ‘No quiero comprar un periódico porque puedo ver los titulares, y dicen ¡GUERRA!’. Estaba tan decidido y convencido que se negó a comprarlo durante semanas, y cuando por fin lo compró, el titular decía: ¡GUERRA!”. Entonces la señora preguntó si la actitud de su padre hacia el esposo de su hermana había determinado lo que sucedió, y si debía seguir ayudando a su hermana, que siempre estaba necesitada. Sí, determinó lo que sucedió, pero ahora podría ser cambiado radicalmente. Dale a la hermana si necesita ayuda. Pero luego le dije que este poder es todo imaginar, y que es de un mismo tejido con nuestra propia maravillosa Imaginación. Solo hay Uno. No diferimos de Él en naturaleza ni en sustancia, sino solo en grado de intensidad. Si pudiéramos imaginar cualquier cosa en el mundo, y no desviarnos, y no apartarnos, y dar toda la gloria a este poder llamado Dios, nada podría impedir que llegara a existir.
Dios le habla al hombre por medio del lenguaje de los sueños, pero yo no tengo que dormirme para soñar. Puedo imaginar algo para ti y desearlo con todo mi corazón. Si imagino algo para otro, eso es Dios hablándome. No tengo que ver un rostro. Hay tanta diferencia entre lo que las iglesias llaman Dios y lo que el místico sabe que es Dios. Blake habla del cristianismo en el último capítulo de su gran obra, “Jerusalén”. La divide en cuatro capítulos, como los cuatro ríos, etc., y nos dice:
“Te doy el extremo de un hilo de oro;
solo enróllalo en un ovillo:
te llevará hasta la puerta del Cielo,
construida en el muro de Jerusalén.” [William Blake, Jerusalén]
Y entonces define el cristianismo. ¿Artículos de fe? Los descarta por completo. Dice:
“No conozco otro cristianismo ni otro Evangelio que la libertad, tanto del cuerpo como de la mente, para ejercer las Artes Divinas de la Imaginación. La Imaginación, el Mundo real y eterno del cual este Universo Vegetal no es más que una tenue sombra, y en el cual viviremos en nuestros Cuerpos eternos o Imaginativos cuando estos Cuerpos Mortales Vegetales ya no existan.” [William Blake, Jerusalén]
No hay otro cristianismo que el derecho a ejercer las artes divinas de la Imaginación. Así que yo te digo: “Me gustaría tal y tal cosa. Estoy demasiado cerca de la imagen, así que, ¿podrías ahora ejercer el arte divino y oír tal y tal cosa por mí?”. Y tú me dices: “¿Oirías algo por mí? Imagina que me has dicho que lo que quieres ya es así, y da toda la gloria al poder que crea en este mundo”. Yo personalmente he hecho esto innumerables veces. Es el único cristianismo en el mundo. No tiene nada que ver con ninguna iglesia. El único cristianismo es la libertad de ejercer las artes divinas de la Imaginación. ¿Puedo hacerlo yo? ¿Quién lo está haciendo? ¡Dios lo está haciendo! No tengo que hacer ninguna forma. El poder supremo del universo es uno con la Imaginación humana.
Si volvemos al Antiguo Testamento y tomamos la palabra “hacedor”, significa Imaginación.
“Tu Hacedor es tu esposo; el Señor de los ejércitos es su nombre.” [Isaías 54:5]
La palabra “alfarero” significa Imaginación.
“Descendí a la casa del alfarero, y él estaba trabajando en su rueda, y la vasija que tenía en la mano se echó a perder, pero la transformó en otra vasija que le pareció bien.” [Jeremías 18:3-4]
Si tan solo tomara eso y usara la palabra “Imaginación”... pero el traductor no se atrevió a usarla. ¿Qué es lo que estoy haciendo en mi mano mental? Si no es bueno y no lo reviso, entonces estoy haciendo girar mi rueda y recreando esa misma imagen; pero si soy un alfarero sabio, la cambiaré y te oiré decirme que ahora tienes lo que deseas. Haré una vasija nueva. ¿Quién lo está haciendo? El alfarero, y eso es la Imaginación.
Todo el día pienso lo mismo una y otra vez. Estoy trabajando en la rueda de la recurrencia. Cada uno de los que están aquí puede ser el hombre o la mujer que quiere ser. Lo sé por mi propia familia. ¿Te has fijado alguna vez en que, cuando emprendes un negocio, reúnes todos los datos y calculas exactamente cómo saldrán las cosas, con cuánta frecuencia resultan como dijiste? ¿Quién lo hizo? No eres un profeta, pero estás imaginando, y entonces el estado se hace realidad. Ni una sola cosa es traída a la existencia por ningún poder fuera de sí misma. Es sostenida por la actividad de aquel que la trajo a la existencia. Así que, si yo traje la pobreza, solo puede permanecer mientras yo sea consciente de ser pobre. En el momento en que dejo de imaginar que soy pobre, las cosas empiezan a cambiar.
Hubo una obra en Broadway llamada “La millonaria”, y un crítico escribió con sarcasmo que Katharine Hepburn intentaba convencernos de que todo lo que un pobre necesita para hacerse rico es la arrogancia de la riqueza. ¡Era más sabio de lo que creía! La arrogancia de la riqueza es todo lo que necesita para dejar de ser pobre. Caminas en un estado, y es una actividad de la mente, y en la medida en que puedas sostenerlo, en esa medida lo crearás. El mundo entero no es más que Dios, y Dios es el Imaginar, y el hombre es Imaginación, y “permanecemos en Él, y Él en nosotros, y somos uno”.
Ahora inténtalo tú. Toma algo esta noche. Si estás demasiado cerca de tu propia imagen, hazlo por otro, y míralo como a él le gustaría verse a sí mismo, y luego mantente fiel a ello. Puede que nunca sepa que lo hiciste por él, pero eso no importa. La cosa sucede de forma tan natural que nunca pensará que lo que tú hiciste fue la causa. Ha cambiado la gloria de Dios por una imagen semejante al hombre mortal. Dirá que conoció a cierta persona y que esta influyó en alguien más, o lo recomendó, y que eso hizo que todo sucediera. Estas cosas se llevan el mérito, y él olvida al Dios inmortal.
Ya te he contado antes la historia de un amigo que vino a verme porque necesitaba desesperadamente un ingreso mayor, etc., para atender las necesidades educativas de su familia. Su puesto en el banco no le ofrecía ninguna esperanza de ascenso. Le enseñé lo que debía hacer, y mientras yo estaba ausente en Barbados, él lo hizo, y cuando regresé me dijo que había conseguido este puesto fabuloso en la Fundación Rockefeller, donde todavía está. Pero con el paso del tiempo, él es de mentalidad tan literal que empezó a olvidar cómo había sucedido, y ahora le da todo el mérito al hombre que le habló en la iglesia y que finalmente le pidió que entrara en la Fundación. Este hombre es ahora una persona poderosa en la mente de mi amigo y es la causa de su buena fortuna. Ha transferido la gloria que pertenece a Dios a la imagen de un hombre.
No importa lo que estés haciendo: ¿puedes ver con claridad lo que quieres hacer y mantener interiormente una conversación con un amigo que implique que aquello que deseas ya es un hecho? Entonces hazlo. Porque en los niveles más altos del imaginar, la actividad interior se revela por medio de la conversación interior. Si el hombre escuchara lo que está diciendo interiormente, sabría lo que está poniendo en marcha. Si el hombre, mientras camina por la calle, se detuviera y dijera: “¿Qué estoy diciendo ahora?”, descubriría que el noventa y nueve por ciento está justificando el fracaso. Pero se nos dice: “No tienes excusa, porque lo has visto a Él y Su obra, y aun así lo niegas”. Cuando oyes la palabra “Dios” o “Jesucristo”, piensas en algún ser externo a tu propio Imaginar, pero no hay ninguno, porque el Imaginar es Dios. Eso es lo que ilumina a todo ser en el mundo, y tal como imaginas, así llegarás a ser.
Así que, no importa cuáles sean tus limitaciones presentes, puedes empezar ahora a soñar el sueño más noble, y puedes salir por esta puerta esta noche como si fuera verdad, sabiendo que tu Imaginar es Dios, y darle a Él el Poder y la gloria. No existe la ficción. Puedes escribir tu propia novela y hacerla realidad. Incluso alguien en un calabozo puede estar imaginando, ¡y quién sabe lo que puede hacer surgir! Si yo estuviera en un calabozo, movería el mundo si fuera necesario para salir. Un cuerpo puede estar físicamente confinado, pero no puedes confinar a Dios. El hombre solo ve la causa próxima. La causa real de algo no la puedes ver, porque el poder invisible es lo que está creando. ¿Quién sabe quién puede convulsionar el mundo? Puede ser incluso una mujer pisando en el lagar.
Cada uno de los que están aquí: puedes ser lo que quieras ser, no importa cuál sea tu sueño, si estás dispuesto a dejar que Dios lo haga, siendo Dios tu propio Imaginar. Caminas completamente suspendido por encima de las apariencias, y llegarás a ser lo que deseas. Este es el único cristianismo que conozco: la libertad de ejercer este arte divino del imaginar. Ahora inténtalo tú. Si estás aquí por primera vez, te reto a que lo refutes. Todos tienen el mismo poder. El hecho de que alguien tenga un millón no lo hace más creador de lo que eres tú. Ten cuidado con lo que estás imaginando, porque lo que estás imaginando lo crearás, aunque convulsione el mundo. Espero que tengas la Versión Revisada3 de la Biblia, porque es de ella de donde he citado esta noche. Es más precisa en su significado, aunque no tan hermosa al oído como la Versión King James.
Encontrarás en Romanos esa recreación4 de todo ello, porque después de Hechos, Pablo establece el fundamento, y declara: “Soy hijo de Abraham, y uno de la tribu de Benjamín” [Romanos 11:1]. Pero ahora no lo ve como el código, sino como el espíritu, y ya no ve la circuncisión solo como un acto físico. Se da cuenta de que ahora es un verdadero cristiano. No fue a ninguna iglesia.
Ahora ve el espíritu de la ley y no la letra. ¡No puedes nacer cristiano! Es un modo de vida que adoptas. Podrías nacer en el Vaticano con el Papa como padre y no serías cristiano. Solo puedes ser cristiano cuando ves la realidad y la adoptas como modo de vida. La ley le fue dada al hombre, pero ellos traspasan la letra de la ley y encuentran su espíritu y viven conforme a él, y eso es el cristianismo. Hay muchas religiones basadas en muchos “ismos”, pero eso no es el cristianismo. Es la libertad del cuerpo y de la mente para ejercer las artes divinas de la Imaginación.
Esta señora puede cambiar la imagen para el esposo de su hermana. Puede imaginar que él ahora es generoso, porque ahora tiene tanto que quiere darle a ella como ella le dio a él, y puede romper el hechizo lanzado sobre él. Sé que mi madre, cuando zurcía nuestros calcetines, soñaba para cada uno de nosotros un futuro del que se sentiría orgullosa. Cada uno de nosotros está viviendo una vida noble, y sé que ella lo soñó para todos nosotros. Nunca escatimó su zapato: ¡zas!, si hacías algo malo. Dejó el mundo con su sueño fijo en la mente, y se cumplió. Podemos soñar para nosotros mismos o para nuestro prójimo, y ese sueño es la voz de Dios, porque Dios le habla al hombre por medio de un sueño.
Ahora entremos en el silencio.
Nota de contexto: esta conferencia se conserva en tres transcripciones con la misma fecha (10 de noviembre de 1959) y el mismo contenido, publicadas bajo dos títulos distintos: una como “The Only Christianity” y dos como “Worship the Creator Not the Creature”. Estas dos últimas son prácticamente idénticas entre sí. La traducción se hizo cotejando las tres y tomando, en cada pasaje, la lectura más completa y coherente.
Nota de traducción: las tres transcripciones dicen “me remontaré a 1919”. Se corrigió a 1914, año en que comenzó la Primera Guerra Mundial, porque “me remontaré” indica un año anterior al de la profecía del padre de Neville (1919), y en 1919 no comenzó ninguna guerra.
Nota de contexto: la “Versión Revisada” que menciona Neville es la Revised Standard Version (1952), una traducción inglesa moderna de la Biblia. Las citas bíblicas de esta conferencia se tradujeron directamente de ella.
Nota de traducción: en el pasaje “Encontrarás en Romanos esa recreación de todo ello”, las dos transcripciones tituladas “Worship the Creator Not the Creature” señalan que el texto original está dañado, y la titulada “The Only Christianity” lee “recreation”. Se tradujo esa lectura, sin añadir conjeturas sobre lo que Neville pudo haber dicho.

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✧ Texto original en inglés: “The Only Christianity” (también transcrita como “Worship the Creator Not the Creature”), conferencia de 1959 por Neville Goddard.
© Traducción: Indira G. Andrade · La Mente Creadora. Todos los derechos reservados.
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