13 de noviembre de 1959
Como prometí el martes pasado, ahora quiero darte la técnica personal que uso cuando oro por mí mismo o por otros, pero, en beneficio de quienes están aquí por primera vez, quiero decir que aquí creemos que la Imaginación crea la Realidad. Y como solo Dios crea la Realidad, tu Imaginar y mi Imaginar son uno con el Poder Supremo que los hombres llaman Dios.
Para hablarte de mi técnica debo retroceder y darte las razones. Volveré a mis experiencias personales y las relacionaré con la Biblia. La Biblia habla del nacimiento de un niño en Génesis 25, el hijo de Isaac y Rebeca. Rebeca, deseando concebir después de veinte años de esterilidad, oró al Señor, y el Señor respondió a su oración; y ella sintió esta extraña lucha que se libraba dentro de ella, y se preguntó por qué, y el Señor dijo:
“Dos naciones hay en tu vientre, y dos pueblos, nacidos de ti, serán divididos; el uno será más fuerte que el otro; el mayor servirá al menor.” [Génesis 25:23]
Y luego, en el momento del parto, salió primero un ser rojo y velludo, y después vino otro cuya mano tenía agarrado el talón del primero, y era de piel lisa y sin vello. El primero fue llamado Esaú y el segundo fue llamado Jacob. Ahora bien, la historia es: “¡Tráeme a Jacob!”. Si lo recuerdas, Jacob tomó la primogenitura de Esaú y luego tomó su bendición, y Esaú le dijo a su padre, Isaac: “¿No tienes ninguna bendición para mí?”. E Isaac, su padre, le dijo:
“Vivirás por la espada; servirás a tu hermano, pero cuando te liberes, romperás su yugo de sobre tu cuello.” [Génesis 27:40]
Esa fue la única bendición que pudo darle a su hijo primogénito, porque se lo había dado todo a Jacob, nombre que significa “el suplantador”. No tiene sentido si lo tomas literalmente. No tiene nada que ver con personas llamadas Rebeca, Esaú o Jacob. Este drama se está desarrollando todo dentro de ti.
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Tenía siete años cuando me sucedió, y me encontré siendo un océano infinito y tormentoso. Yo era el océano y, sin embargo, era Neville. Parecía indiferente a lo que le hacía a Neville, y zarandeaba a Neville como a una ola, y Neville estaba casi muerto de miedo. Al océano no le importaba, y sin embargo yo, Neville, también era el océano. Esto sucedía una vez al mes, desde mis siete hasta mis doce años, y por la extraña sensación de expectativa que sentía durante el día podía saber cuándo iba a suceder. Me daba pavor irme a dormir, porque cuando empezaba a dormirme me volvía uno con esta inmensidad, y todo era este gran océano, y luego se producía una separación entre el océano y su ola, pero yo seguía siendo el océano. Mes tras mes se producía esta división, hasta mis doce años. Luego desapareció.
Cuando tenía veintiún años, volvió en otra tonalidad. Una noche estaba contemplando el Samadhi, y mientras leía este libro sobre la vida de Buda (La luz de Asia), caí en un trance involuntario. Cuando desperté, el sol ya había salido y yo no me había movido en diez horas, pero durante ese intervalo me convertí en luz líquida infinita. Entonces no estaba dividido; no había nada más que luz. Yo era la Única Realidad y era Luz Infinita. Esa fue la segunda experiencia.
Luego vinieron otras experiencias, de un estado secundario de esta división. Fui proyectado con cierta intensidad fuera de mi cuerpo. Tomé consciencia por primera vez de esta división y de que yo era algo más que este ser de carne y hueso. Estaba fuera, y esta Realidad estaba en la habitación mirando este cuerpo sobre la cama. Entonces deseé volver a entrar en el cuerpo, integrándome como una unidad, y hacerlo conscientemente. Lo hice, y luego, con una intención consciente y deliberada, intensifiqué este poder y sentí que salía de nuevo. Deseé bajar a la habitación, e hice una especie de bucle. Había una formación de nubes sobre la cabeza, pero todo se veía con detalle. A través de los claros de la nube podía ver el rostro que veo cada día en el espejo: mi rostro. Intenté atravesar la pared y no pude, y entonces di un gran salto hacia la pared y el golpe me devolvió de nuevo al cuerpo.
El hombre piensa que, cuando se mira en un espejo, eso es todo lo que es. ¡Quémalo y desaparece! No es así en absoluto. El hombre que sale del vientre es esta imagen del gemelo que viene al mundo. Todo niño nacido de mujer es Esaú. Puede que seas bastante lampiño según los estándares normales, pero sigues siendo Esaú. Él cambia su nombre de Esaú a Edom, que significa “rojez” o “sangre roja”. Este ser siempre viene primero al mundo, y después de él viene uno para suplantarlo, y ese es Jacob. A Jacob no lo ves. Está oculto. Por eso se dijo que no tenía vello. Vivía en una tienda. Esa tienda era Esaú.
Luego viene la separación, porque Dios, y solo Dios, produce esa separación, y Dios es ese océano infinito que tomará a este ser y lo zarandeará una y otra vez para producir esta separación. Hay algo en el hombre que produce esta separación y separa a Jacob de Esaú. “¿No tienes ninguna bendición para mí, padre? Me pediste que te trajera caza, y ahora descubro que mi hermano te ha engañado.” Con razón lo llamaron “el suplantador”. “Me quitó mi primogenitura y luego mi bendición, pero seguramente, padre, te queda una bendición para mí.” Y es esta:
“Vivirás por la espada; servirás a tu hermano, pero cuando te liberes, romperás su yugo de sobre tu cuello.” [Génesis 27:40]
Hay algo en este cuerpo que puede liberarse de este poder que lo gobierna, y entonces muere. Eso es todo lo que Esaú puede hacer. Así que esta vestidura (el cuerpo) tiene la orden de obedecer a Jacob. Jacob es todo Imaginación. Hay un ser en el hombre que divide esta vestidura que se mueve por compulsión, y cuando se libera, no hay Esaú.
“El que me formó desde el vientre me formó para traer de nuevo a Jacob a Él.” [Isaías 49:5]
Todo lo que Él quiere es Jacob. Quiere despertar en cada ser un Centro del Imaginar, y ese Centro se llama Jacob, el pequeño. “¿Cómo se mantendrá en pie, si es tan pequeño?” Le doy un susto de muerte, pero lo hago para hacerlo vivir y convertirlo en un Centro que pueda crear. En los evangelios posteriores se le llama Jesús, el Ser Supremo que gobierna el mundo.
Ahora bien, a partir de estas experiencias vi la Biblia de otra manera. Leía el Libro y lo veía de otra manera. Solo he recibido una verdadera paliza en mi vida, y fue de un hombre que se voló la tapa de los sesos seis meses después. Me preguntó por un pasaje de la Biblia: “¿Qué dice?”. Yo dije: “Toma tu cama y anda”. Él dijo: “¡Tráeme el libro!”. Yo dije: “Lo tiene mi hermano”. Éramos nueve, y no teníamos nueve Biblias; mi hermano Cecil la tenía y yo no podía conseguirla. Este maestro sacó una vara, una cosa larga y flexible, y entonces tuve que inclinarme sobre un banco, y luego él simplemente descargó sobre mi cuerpo lo que necesitaba para hacer estallar en él una expresión sexual. Luego se detuvo, y yo estaba sangrando. Seis meses después se pegó un tiro. Todo fue por ese pasaje de la Biblia por lo que me azotó. Pero quizá eso fue parte del patrón, cuando cité mal según su criterio, porque su versión decía “toma tu camilla”, y la mía decía “cama”. Pero solo significa aquello sobre lo que uno estaba descansando. Era solo una parte del patrón, así que yo estaba siendo zarandeado por ese océano. Pero parecía no importarle esto que zarandeaba. Pero aun así, aunque estaba asustado, sabía que no podía dejar de ser, y por eso era parte de un plan para separarlo, de modo que pudiera convertirse en un Centro de creación. Así que vi la Biblia de otra manera.
¿Cuál es la técnica? A mis veintiún años, cuando meditaba, me identifiqué con la dicha que contemplaba como un mar de luz líquida dorada. Entonces entendí. ¡Absorción! Ese era el secreto. Si me identificaba por completo con un estado (y lo nombraba) hasta el punto de quedar absorbido, funcionaba. ¿Qué era lo que quedaba absorbido? No la vestidura, Esaú. Era Jacob, que es todo Imaginar. Jacob tenía que ser separado de Esaú.
“Dos naciones hay en tu vientre, y dos pueblos, nacidos de ti, serán divididos; el uno será más fuerte que el otro; el mayor servirá al menor.” [Génesis 25:23]
Descubrí que aquello que se dividía de esto que yo lavaba y alimentaba era mi Imaginación. Y luego descubrí que podía poner mi Imaginación en cualquier lugar del espacio. La puse en mi propio sobrino, y cuando mi hermana miró a su hijo, que estaba a punto de partir, no vio su rostro, sino el mío. Porque dejé a un lado a Esaú y me convertí en Jacob, y me convertí en Billie, y me propuse que mi hermana me viera, y mi hermana no vio a su hijo acostado en la cama, sino a su hermano Neville. Esa noche me escribió que había visto mi rostro y no el de Billie.
Cuando quise ir a Barbados y no tenía ni un centavo, dormí en mi Imaginación en Barbados y vi el mundo desde Barbados, y fui allí gracias a los esfuerzos de mi familia, que creyó haber sido quien inició el viaje. Cuando me identificaba con un estado, los demás respondían. Se movían como autómatas. Y luego me pregunté si debía hacerlo, y entonces volví a aquel pasaje del Génesis:
“Servirás a tu hermano.” [Génesis 27:40]
Y tú, todo hombre del mundo, servirás. Y entonces te sientes en paz con ello. Este estaba imaginando, y todo ser en el mundo le está sirviendo. No tienes que pedirle a nadie en el mundo que te ayude, digan lo que digan “ellos”. Esaú solo puede vivir mientras tienes tu yugo sobre su cuello; y cuando él rompe ese yugo de sobre su cuello, Esaú muere. Sin embargo, se perpetúa constantemente antes de morir, para que Jacob pueda poner su yugo sobre otro cuello. Y a Jacob, en el Nuevo Testamento, se le llama Jesucristo.
Aquí tienes un ejercicio que me ha resultado muy útil. En casa, donde sé cómo es cada parte de una habitación determinada, me siento en una silla de cara a una pared y, con los ojos cerrados, “miro” hacia delante y no veo la pared que tengo delante, sino la que está detrás de mí. Veo esa pared con el ojo de mi mente, y ahora está delante de mí. Entonces la habitación se ha invertido, o yo me he invertido. A lo largo de toda la Biblia está este tono de reversibilidad. Al leerla descubrí que significa esto. Así que veo lo que está detrás de mí como si estuviera delante de mí.
Aquí tienes otro ejercicio. Me sentaba físicamente en mi sala de estar, en la ciudad de Nueva York, y asumía que en realidad estaba de pie en la calle, frente a mi edificio de apartamentos, y, estando allí de pie en la calle, veía detalles en la marquesina del edificio. Físicamente estaba en mi sala de estar, en el piso dieciséis, pero en mi Imaginación estaba en la calle y la estaba viendo. Luego, todavía en Imaginación, volvía a entrar en el edificio, subía y me sentaba donde estaba Esaú. Y la vez siguiente en que realmente salí y me llevé a Esaú, cuando llegué a la calle y miré la marquesina, vi en ella lo que no había notado la última vez que la había mirado físicamente.
Por suerte para mí, cuando esto empezó a aparecer, a mis siete años, no había psicoanalistas en la pequeña isla de Barbados, y si los hubiera habido, mi padre no habría podido pagarlos. No habrían sabido lo que me estaba pasando. Por suerte para la obra que yo había de hacer, nací allí, en esta pequeña isla que no tenía ninguna importancia en el mundo, ¡y sin psicoanalistas! Así que nadie pudo perturbar lo que mi Padre estaba haciendo para producir esta separación. Duró cinco años, de los siete a los doce, y luego fui desgarrado, pero no saqué a ese ser hasta los veintiún años, cuando lo vi de otra manera. No éramos dos, sino que yo era “Ello”, y podía decir “Yo y mi Padre”, pero al principio solo podía llamarlo un océano tormentoso. Yo era “Ello” y también era Neville. Cuando tenía veintiún años lo vi y quedé absorbido en ello, o, de lo contrario, no había Neville.
Esta separación llegó en distintos niveles para mostrar cómo puedes orar. Puedes ser cualquier cosa en este mundo. Tomaba un trozo de madera, o una flor, o un animal, e intentaba sentirme como si fuera eso, y finalmente pude sentir cómo sería ser un vaso de agua. Porque todo emana del Imaginar Divino, y yo soy “Ello”, así que entonces soy todo. No hay nada más que el Imaginar Divino, y “Ello” y la Imaginación humana son uno.
Volvamos ahora al lado práctico, en dólares y centavos. Un buen amigo mío de aquí recibió una carta de otro amigo, que es profesor y a quien admiro mucho, pero los profesores son tan pedantes. Están tan llenos de saber y de datos ya superados a la luz de los descubrimientos actuales que en realidad están, se podría decir, ¡llenos de ignorancia! El hombre se está desplegando tan rápidamente que estás aprendiendo de libros que se sabe que son inexactos y erróneos. Tomas libros sin revisar, memorizas cosas y obtienes tu título en una universidad. Este profesor (Raynor C. Johnson) le escribió a mi amigo acerca del título de mi libro Tu fe es tu fortuna. Escribió: “¿Le gustaría que lo comentara? Supongo que tomó la frase ‘Tu cara es tu fortuna’ y simplemente cambió esa palabra”. No leyó el libro, y sin embargo en el Libro de los Proverbios dice:
“El que responde antes de oír, le es vergüenza y necedad.” [Proverbios 18:13]
¿Te atreviste a responder antes de haber oído la pregunta? Y, sin embargo, no solo eres profesor, sino también rector de un colegio de la Universidad.
Este profesor viene a nuestro país y te recomendaré que vayas a escucharlo. Desaprueba por completo las palabras “Fe” y “Fortuna” y, sin embargo, el motivo de su venida sigue siendo llevarse de vuelta a su propio país… ¡D I N E R O! No hay otra razón para su venida, porque viene de un departamento que usa libros ya superados, así que ¿qué puede darnos? Así que le dije a mi amigo: “Él tiene, como tantos sabios, talentos mecánicos, y cualquiera puede tomar de la obra inspirada de los místicos, escribir muchos libros y cobrar dinero por ellos”. Viene aquí solo para ganar algo de dinero.
Pero yo no hablo de un libro, sino del Libro: la Biblia. Pasé por todas estas experiencias y sé que el secreto es la identificación con el ideal, sea cual sea. Si quieres dinero, ¿qué tiene eso de malo? ¡Este que viene aquí no rechazará el cheque cuando se lo ofrezcan! ¿Quién engaña a quién en este mundo? Pero se te dice:
“Gracias, Padre, porque has escondido estas cosas de los sabios y los piadosos, y las has revelado a los niños.” [Mateo 11:25]
Así que acompáñate de los niños y evita a los llamados sabios y santos.
Cuando esta división tiene lugar en ti, eso es Dios, y no necesitas la ayuda de nadie. Porque todo recayó sobre Jacob, y a Esaú solo se le dio la espada. Así que este Esaú (el cuerpo) lleva alimento a su estómago, y este debe transformarse en hueso y sangre. Es un proceso tormentoso. Y en el mismo instante en que se libera del yugo que Jacob ha puesto sobre su cuello, Esaú está muerto. No importa, porque el tú inmortal es Jacob, y no puedes dejar de ser. Que nadie te diga que el dinero, o cualquier otra cosa, está mal si Jacob quiere ejercer su talento para eso. Todo Esaú tiene que servir a Jacob. Si encuentras a Jacob y moras en el estado y quedas completamente absorbido en él, todos los Esaús tienen que servirte para cumplir ese estado, y ningún poder en el mundo puede impedirlo. Léelo con atención:
“Vivirás por la espada, y servirás a tu hermano.” [Génesis 27:40]
Esaú tuvo que casarse con la cananea, y la palabra significa “aquello que humillaría”; pero ¿con quién se casó Jacob? Con aquello que salió de Labán: el ideal del mundo. Las “vestiduras” se casan con la cananea. Si mi viejo maestro, Ab, estuviera aquí, te daría un susto de muerte. Solía decir: “Si alguien está delante de ti y te parece tan importante, desnúdalo y deja que realice las funciones normales de la vida, y le darás la espalda”. Jacob gobierna el mundo, y Jacob es Imaginación. Nadie ha visto nunca a Jacob, porque es como su Padre, completamente invisible, y entonces llegas al punto en que descubres tu propia invisibilidad.
J. W. Dunne, cuyos libros conoces, pregunta: “¿Cómo puedes ver algo que no tiene bordes?”. Le preguntó al ángel que se le apareció: “¿Por qué no pueden ver la sombra que Dios está proyectando sobre el mundo?”. Y el ángel respondió: “Porque no tiene bordes”. Él pensó que eso era correcto, porque es imposible ver un “esto” sin un “no esto” con el cual compararlo. Pero eso no es cierto, porque cuando el hombre descubre a Jacob, este no tiene bordes, pero es más real que todos los Esaús del mundo. Él es todo, y todas las cosas en todo momento.
Aquí tienes una afirmación de Aldous Huxley sobre D. H. Lawrence:
“Era un hombre extraño, pero parecía saber de qué hablaba. Sabía lo que era ser una vaca o una margarita. Conocía las emociones de su vaca favorita, y sabía cómo era ser una margarita. ¡Sabía lo que era ser la luna!” [Aldous Huxley]
Huxley no entendía; tenía talentos mecánicos y podía describir estas cosas tal como D. H. Lawrence se las describía.
Algo está sucediendo en ti, y Dios lo está haciendo, porque la profundidad de tu ser es Dios, y cuando esto se cumple, entonces Jacob queda dividido de Esaú. Todo le es dado a Jacob, y “nunca caerá el cetro de su mano”.
Así que te he dado mi técnica para orar. No asumo la responsabilidad de hacer que nada sea así; después de haberme identificado con el estado que deseo, dejo que sea así. Puede tardar un día, o una semana, o un mes, y a veces nunca me entero, pero sé que tiene que hacerse realidad, porque mi palabra no puede volver a mí vacía. Veo lo que quiero ver, y luego dejo que sea verdad. No muevo un dedo para hacerlo verdad, porque ¿cómo puedo discutirlo cuando ya es así? Siempre que te has imaginado como quieres ser y has sentido la emoción de ello, esa es la orden de Jacob, y el ser exterior tiene que moverse a través de todos estos estados para cumplirla.
Las visiones más grandes del mundo están en la Biblia. Que este o aquel justifiquen sus pequeños comentarios sobre las palabras “Fe” o “Fortuna”. El acto de fe es el poder de Dios obrando en el hombre para justificar el camino del hombre necesitado.
Así que me siento en mi silla y veo delante de mí lo que no está físicamente delante de mí, y entonces quedo invertido. Esta vestidura exterior (Neville) fue sometida a todas las pruebas desde los siete hasta los veintiún años, y luego llegó este cumplimiento del 21 de julio de este año (el nacimiento del Niño desde mi propio ser), y vi la separación completa de ese pequeño llamado Jesucristo de aquello que es Esaú.
De Esaú salió Jacob, y de María sale Jesucristo, y ambos vienen de una separación o de un desgarramiento. No tiene nada que ver con el dogma. ¿Quieres que así sea? Pues bien, nómbralo, identifícate con ello; absórbete por completo en ello. El hombre exterior no puede hacerlo, así que el hombre interior lo ha hecho, porque él ha ordenado que “servirás a tu hermano”. Esta vestidura velluda viene primero, y luego viene aquel al que no puedes ver, y ese es Jacob. Así que, no importa quién seas, este es el plan de Dios para despertar hijos. Este mundo exterior parece venir primero, pero viene para despertar a Dios, que lo creó. Cuando Él se individualiza, lo que más quiere es Jacob. Todo el mundo físico está completo, y se nos dice que ahora se está deshaciendo en radiación, y luego, cuando se quita el yugo del cuello de Esaú, él está muerto.
Que nadie te diga que eres un pequeño gusano. Estás aquí porque está ese Hijo de Dios que ha de ser separado de la forma exterior por la que te reconocen cuando caminas por la calle. Ejerce este poder para todos en el mundo, y no solo les desees el bien, sino identifícate con tu deseo para ellos. Entonces está hecho, y no necesitas mover un dedo para que sea así: dejas que sea así. Ellos se ajustarán a lo que has hecho. No importa quiénes sean, si son gente sencilla o si tienen títulos: esos títulos los da Esaú a Esaú, y a ti solo te concierne Jacob.
“El que me formó desde el vientre para ser su siervo y para traer de nuevo a Jacob a Él.” [Isaías 49:5]
Ahí, en tu Biblia, lo leerás. “¿Cómo puedes encontrarlo? Es tan pequeño. ¿Cómo puede mantenerse en pie Jacob?” ¡Ya lo creo que se mantendrá en pie!
Sé lo pequeño que es, porque el océano infinito me zarandeó sobre su lomo y sé que no le importaba. Lo hacía con un propósito; fui zarandeado por toda su infinitud. Tenía miedo de irme a dormir cuando presentía que se acercaban esas noches, y luego, cuando cerraba los ojos, se producía esta separación. Él me estaba sacando de Sí mismo. Ese era el gran océano de la vida. Cuando entiendas esto, sabrás lo que significa el Diluvio y el verdadero significado de la historia del Arca.
Así que esta noche, si pudiera darte mi técnica en esencia, es esta: me siento tranquilamente en una silla; no me acuesto, porque esa postura se asocia con el sueño. Me siento en una silla, e imagino, y quedo absorbido e identificado con lo que sea que otro me pida, como si ya estuviera realizado. Para mí entonces es real, y ellos están de pie delante de mí contándome la emocionante noticia de haber realizado su sueño.
Si físicamente estuvieran llorando, no haría ninguna diferencia, porque eso es solo Esaú, y sé que él tiene que pasar por algo para traer a Jacob; no me interesa. Esaú debe servir a Jacob. Si me llaman al día siguiente y me cuentan la historia más terrible, no importa, porque se pusieron en marcha cuando Jacob dio la orden, y todas las bendiciones del universo le fueron dadas a Jacob, y todos tienen que servirle. Si me llaman para decirme que los han despedido, digo: “¡Bien!”. Cuando los despidieron, se convirtieron en el cumplimiento de lo que yo había oído para ellos, y descubrirán que fue el punto de giro que los llevaría a lo que deseaban. Después puede que olviden cómo sucedió, pero tú no olvides que fue Jacob quien dio la orden. Ahora llámalo con un nuevo nombre, y llámalo Cristo Jesús.
Lee la genealogía y verás: Esaú vino primero, luego Jacob; Juan vino primero, y luego Jesús. Ambos vinieron de un modo milagroso. La mujer de Isaac fue estéril durante veinte años, y luego él oró. Jesús nació de una virgen; no tiene nada que ver con un hombre o una mujer. Yo soy todos los personajes de la Biblia, y estos son solo actividad imaginal, y esta fue una actividad imaginal que podía sacar de sí misma lo que deseaba.
Todo el que viene de abajo (por nacimiento físico) tiene que venir primero, y ese es Esaú, y será desgarrado para que sea separado, y entonces nace el Niño, y entonces no hay límite para la translucidez ni para la expansión del Hijo de Dios.
Entremos en el silencio.
PREGUNTA: ¿Puedes explicar un poco más lo de ver otra parte de la habitación?
NEVILLE: Practica la bilocación. Este es el desgarramiento de Jacob de Esaú. Siéntate en una habitación de tu casa y contempla otra habitación, y ve lo que verías si estuvieras físicamente allí, y así te desgarras. No camines completamente integrado, como un ser que es solo una vestidura de carne: eso es Esaú. Porque el hombre es todo Imaginar, y siempre está donde está en su Imaginación.
Si deseas seguridad, que nadie te diga que no es espiritual. ¡Los que dicen que no es espiritual son los primeros que te pedirán una limosna! Que nadie te diga que no deberías tener lo que quieres en este mundo. Es tuyo si sabes quién es Jacob y quién es Esaú. Prepárate para pasar por cualquier cosa. Esaú tiene que pasar por ello; Esaú es el esclavo de su hermano. Jacob es el amo. Cuando te liberas de su yugo sobre tu cuello, estás muerto. No te avergüences de lo que pierdas. Lo mejor que puedes perder es el falso orgullo. Puede que tengas que pasar por los hornos para perder el falso orgullo, porque es la orden de Jacob.
PREGUNTA: ¿Cómo ves esa luz dorada?
NEVILLE: Me siento tranquilamente y vuelvo los ojos hacia dentro, como si mirara dentro de mi cráneo. En un momento empieza a brillar una luz dorada. La luz empieza a aparecer y parece luz líquida dorada, y viene delante de mis ojos, y luego sale en círculo tras círculo, como anillos de humo, y estos aumentan de ritmo y luego se vuelven como un embudo, con el extremo ancho hacia mi cara.
Otro ejercicio que practico: tomo una mesa o una alfombra. No la miro, sino que enfoco mi atención más allá de ella, y, con los ojos entreabiertos, intento mirar por debajo de su superficie. De pronto todo cobrará vida. No hay nada muerto en este mundo. Esta alfombra que estás mirando parece inanimada, pero de pronto en sus profundidades aparecerán personas. No tengas miedo, y entrarás caminando en ella. Tú, el tú real, no estás contenido dentro de los límites espaciales de este cuerpo; eso es solo Esaú. Pero eres un ser inmortal y puedes atravesar lo aparentemente sólido.
Si quieres una confirmación de esta técnica, lee la vida de Da Vinci. Él dijo que así obtuvo todas sus pinturas. Fue el primero que nos dio el modelo del aeroplano. Antes de que nadie pensara en los hermanos Wright, él lo dibujó. Dijo que, cuando quería pintar, miraba una pared moteada y entonces salían todas estas personas vestidas con sus trajes, ¡y no eran modelos pagados!
Toma una pared de tu casa, o mira las piedras de la chimenea: se te harán tan familiares, y entonces la pared cambiará de rostro. Cambia con tu estado de ánimo. A menudo es una niña pequeña; luego cambia y es algo completamente distinto. Tus sentidos empiezan a expandirse, porque hay algo en todo niño nacido de mujer que es inmortal. Personalmente no tengo ninguna experiencia que confirme la reencarnación tal como se enseña comúnmente, pero sí tengo muchas experiencias de mundos dentro de mundos. No puedo decirte si la concepción popular de la reencarnación es verdadera o falsa. Sé que siempre he sido, y sé que fui enviado, y ese mundo desde el cual fui enviado es real para mí; sin embargo, tuve que pasar por lo que este mundo llama nacimiento, pero eso no lo llamo reencarnación. Ese es el despertar de los hijos de Dios, y solo hay uno, y ese es Jacob, o Jesucristo.
El ser inmortal que hay en ti nunca ha sido empañado; no puedes empañar a Jacob. Esaú tiene que pasar por todas estas cosas, y luchar todo el camino. Pensamos que debe de haber alguna redención para Esaú, pero es a Jacob a quien se le ha dado el control total del todo. Vestimos y alimentamos a Esaú, e incluso le hacemos un seguro. Al ser que no puede morir no se le hace ningún seguro, pero a Esaú sí se lo hacemos.
Léelo con atención en la nueva traducción, la edición Nelson1. Lo presentan como un poema, y resalta como una joya:
“Dos naciones hay en tu vientre,
y dos pueblos, nacidos de ti,
serán divididos;
el uno será más fuerte que el otro;
el mayor servirá al menor.” [Génesis 25:23]
Hasta los siete años no supe de Jacob; a Jacob no le gustaba ser zarandeado por su Padre. Y luego, cuando tenía veintiún años, supe que no era más que luz líquida dorada.
Nota de contexto: la “nueva traducción, la edición Nelson” es la Revised Standard Version, publicada en 1952 por Thomas Nelson & Sons. Neville la lee en esta conferencia para Génesis 25:23, que esa edición presenta en forma de poema.

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✧ Texto original en inglés: “Esau and Jacob” (1959), por Neville Goddard.
© Traducción: Indira G. Andrade · La Mente Creadora. Todos los derechos reservados.
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