I. El Ejercicio Práctico: Enviando a tu Espía Rahab
1. Define tu Jericó Identifica un objetivo claro. No pienses en los obstáculos (los muros), solo en lo que quieres conquistar (tu deseo).
2. La Infiltración Cierra los ojos. Siéntete físicamente dentro del estado deseado. Siente la solidez de ese logro. Quédate ahí hasta que el sentimiento de satisfacción sea total. Si tu mente divaga, regresa una y otra vez hasta que logres ver esa escena como si fuera real. Debe ser un solo acto que te confirme la victoria: alguien te felicita, recibes un abrazo, o escuchas una voz diciéndote que todo se resolvió. Siente esa alegría, esa satisfacción. Quédate ahí el tiempo que haga falta.
3. El Séptimo Toque Al abrir los ojos, mantén una “quietud viva”. Confía en que el resultado ya está determinado. No hables de tu plan con nadie: el silencio es poder.
🔸 Recordatorios para tu día a día
Practica la convicción. Si estás poniendo estas enseñanzas a prueba, tienes que seguir el paso a paso completo.
Habla con seguridad. Justo cuando la realidad física parezca contraria es cuando más tienes que hablarte internamente: “Si a otros les funciona, a mí también. Sea como sea, esto ya es mío.”
Trabaja en autoconvencerte. Tu única tarea es activar tu atención a cada pensamiento del día y volver a tu estado de victoria.
II. Afirmación de la Semana
“Todo lugar que pise la planta de mi pie me es dado. No lucho contra muros; habito ya en mi victoria.”
III. Pregunta de Reflexión
¿Cuál es el muro sensorial (lo que ves o escuchas en tu realidad actual) que más te ha costado ignorar hasta hoy, y cómo se siente dejar de luchar contra él?
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