Tu fe es tu fortuna · Neville Goddard · 1941 · Capítulo 13
Las impresiones del «YO SOY».
Este es el Capítulo 13 del libro Tu fe es tu fortuna (1941). Puedes consultar el índice general para ver el recorrido completo del libro.
Capítulo 13: Las impresiones del «YO SOY»
«Y así como hemos llevado la imagen de lo terrenal, llevaremos también la imagen de lo celestial.» — 1 COR. 15:49.
Tu conciencia, o tu YO SOY, es el potencial ilimitado sobre el cual se imprimen las impresiones. Las impresiones son estados definidos impresos sobre tu YO SOY.
Tu conciencia, o tu YO SOY, puede compararse con una película sensible. En su estado virginal es potencialmente ilimitada. Puedes imprimir o registrar un mensaje de amor o un himno de odio, una maravillosa sinfonía o un jazz discordante. No importa cuál sea la naturaleza de la impresión; tu YO SOY, sin una queja, recibirá y sostendrá voluntariamente todas las impresiones.
Tu conciencia es aquella a la que se hace referencia en Isaías 53:3-7.
«Despreciado y desechado entre los hombres; varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.»
«Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y cargó con nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.»
«Mas él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras maldades; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por sus llagas fuimos nosotros curados.»
«Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; cada cual se apartó por su propio camino; y el Señor cargó en él las culpas de todos nosotros.»
«Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero, y como oveja delante de sus trasquiladores enmudeció, así no abrió su boca.»
Tu conciencia incondicionada es impersonal; no hace acepción de personas. Sin pensamiento ni esfuerzo, expresa automáticamente toda impresión que se registra en ella. No se opone a ninguna impresión que se imprima sobre ella, pues aunque es capaz de recibir y expresar cualquier y todo estado definido, permanece para siempre como un potencial inmaculado e ilimitado.
Tu YO SOY es el fundamento sobre el cual descansa el estado definido o la concepción que tienes de ti mismo; pero no está definido por tales estados definidos ni depende de ellos para su ser.
Tu YO SOY no se expande ni se contrae; nada lo altera ni le añade nada.
Antes de que existiera cualquier estado definido, ÉL ES.
Cuando todos los estados dejen de existir, ÉL ES.
Todos los estados definidos o concepciones de ti mismo no son más que expresiones efímeras de tu ser eterno.
Ser impresionado es ser «YO SOY» impreso (YO SOY impreso — primera persona — tiempo presente). Todas las expresiones son el resultado de impresiones del «YO SOY». Solo cuando te afirmas como aquello que deseas ser, expresarás tales deseos. Que todos los deseos se conviertan en impresiones de cualidades que son, no de cualidades que serán. YO SOY (tu conciencia) es Dios, y Dios es la plenitud de todo, el Eterno AHORA, YO SOY.
No os preocupéis por el mañana; las impresiones de mañana están determinadas por las impresiones de hoy. «Ahora es el tiempo aceptable. El Reino de los Cielos está cerca.» Jesús (salvación) dijo:
«Yo estoy con vosotros siempre.»
Tu conciencia es el salvador que está contigo siempre; pero si lo niegas, Él también te negará. Lo niegas cuando afirmas que aparecerá, como millones hoy afirman que la salvación está por venir; eso equivale a decir:
«No estamos salvados.»
Debes dejar de buscar que tu salvador aparezca y comenzar a afirmar que ya estás salvado, y las señales de tu afirmación seguirán.
Cuando a la viuda se le preguntó qué tenía en su casa, hubo un reconocimiento de sustancia; su afirmación fue que tenía unas pocas gotas de aceite. Unas pocas gotas pueden convertirse en un torrente si son debidamente afirmadas. Tu conciencia magnifica todo aquello de lo que eres consciente. Afirmar que «tendré aceite» (gozo) es confesar que tengo medidas vacías. Tales impresiones de carencia producen carencia. Dios, tu conciencia, no hace acepción de personas. Absolutamente impersonal, Dios, esta conciencia de toda existencia, recibe impresiones, cualidades y atributos que definen la conciencia; es decir, tus impresiones.
Todo deseo tuyo debe estar determinado por una necesidad. Las necesidades, ya sean aparentes o reales, serán automáticamente satisfechas cuando sean acogidas con suficiente intensidad de propósito como deseos definidos. Sabiendo que tu conciencia es Dios, debes considerar cada deseo como la palabra hablada de Dios, que te dice aquello que es. «Dejad al hombre, cuya vida es solo un soplo; ¿qué valor tiene para ser tenido en cuenta?» Somos siempre aquello que está definido por nuestra conciencia. Nunca afirmes: «Seré eso.» Que todas las afirmaciones, desde ahora, sean:
«YO SOY el que YO SOY.»
Antes de pedir, ya hemos sido respondidos. La solución de cualquier problema asociado al deseo es evidente. Todo problema produce automáticamente el deseo de su solución.
El hombre es educado en la creencia de que sus deseos son cosas contra las cuales debe luchar. En su ignorancia, niega a su salvador, que está constantemente llamando a la puerta de la conciencia para que se le permita entrar («YO SOY la puerta»). ¿No te salvaría tu deseo, si fuera realizado, de tu problema? Dejar entrar a tu salvador es la cosa más fácil del mundo. Las cosas deben ser, para que se le permita entrar. Eres consciente de un deseo; el deseo es algo de lo que eres consciente ahora. Tu deseo, aunque invisible, debe ser afirmado por ti como algo que es real. «Dios llama a las cosas que no son (no se ven) como si fuesen.»
Al afirmar «YO SOY» aquello deseado, dejo entrar al salvador.
«He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.»
Todo deseo es el llamado del salvador a la puerta. Este llamado todo hombre lo oye. El hombre abre la puerta cuando afirma:
«YO SOY Él.»
Asegúrate de dejar entrar a tu salvador. Deja que la cosa deseada se imprima en tu conciencia hasta que tu YO SOY quede identificado con el ya-es de tu salvador; entonces pronunciarás el grito de victoria:
«Está consumado.»
✧ Fuente: Law Of Attraction Haven
© Traducción al español por Indira G. Andrade · La Mente Creadora
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