Este capítulo forma parte del libro Tu fe es tu fortuna (1941).
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Capítulo 15: Intervalo de Tiempo
«No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si no fuera así, os lo habría dicho. Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, vosotros también estéis.» — JUAN 14:1-3.
«No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si no fuera así, os lo habría dicho. Voy a preparar lugar para vosotros. Y si voy y preparo lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.»
El MÍ en quien debes creer es tu conciencia, el YO SOY; es Dios. Es también la casa del Padre, que contiene dentro de sí todos los estados de conciencia concebibles. Cada estado condicionado de conciencia es llamado una morada.
Esta conversación tiene lugar dentro de ti mismo. Tu YO SOY, la conciencia incondicionada, es el Cristo Jesús que habla al yo condicionado, o a la conciencia Juan Pérez. «YO SOY Juan», desde un punto de vista místico, son dos seres: Cristo y Juan. Así que voy a prepararte un lugar, moviéndome desde tu estado actual de conciencia hacia ese estado deseado. Es una promesa de tu Cristo, o conciencia de ser, a tu concepción actual de ti mismo, de que dejarás tu conciencia presente y te apropiarás de otra.
El hombre es tan esclavo del tiempo que, si después de haberse apropiado de un estado de conciencia que ahora no es visto por el mundo, y este estado apropiado no se encarna inmediatamente, pierde la fe en su afirmación invisible; al instante la abandona y regresa a su anterior estado estático de ser. Debido a esta limitación del hombre, he encontrado muy útil fijar un intervalo de tiempo específico para hacer este viaje hacia una morada preparada.
«Espera solo un poco.»
Todos hemos catalogado los distintos días de la semana, los meses del año y las estaciones. Con esto quiero decir que tú y yo hemos dicho una y otra vez:
«Hoy se siente como domingo», o «como lunes», o «como sábado».
También hemos dicho, en pleno verano:
«Esto se siente y se ve como el otoño».
Esto es una prueba positiva de que tú y yo tenemos sentimientos definidos asociados a estos diferentes días, meses y estaciones del año. Gracias a esta asociación, podemos en cualquier momento morar conscientemente en ese día o estación que hemos elegido. No definas egoístamente este intervalo en días y horas porque estés ansioso por recibirlo, sino permanece simplemente en la convicción de que ya está hecho. El tiempo, siendo puramente relativo, debería eliminarse por completo, y tu deseo será cumplido.
Esta capacidad de morar en cualquier punto del tiempo nos permite usar el tiempo en nuestro viaje hacia la morada deseada. Ahora yo, la conciencia, voy a un punto en el tiempo y allí preparo un lugar. Si voy a tal punto en el tiempo y preparo un lugar, volveré a este punto en el tiempo donde te he dejado, y te recogeré y te llevaré conmigo a ese lugar que he preparado, para que donde YO SOY, vosotros también seáis.
Permíteme darte un ejemplo de este viaje.
Supongamos que tienes un deseo intenso. Como la mayoría de los hombres que están esclavizados por el tiempo, podrías sentir que te sería imposible realizar un deseo tan grande en un intervalo limitado. Pero admitiendo que todas las cosas son posibles para Dios, creyendo que Dios es el MÍ dentro de ti, o tu conciencia de ser, puedes decir:
«Como Juan no puedo hacer nada; pero puesto que todas las cosas son posibles para Dios, y sé que Dios es mi conciencia de ser, puedo realizar mi deseo en poco tiempo. Cómo se realizará mi deseo no lo sé yo, como Juan; pero por la misma ley de mi ser sí sé que será.»
Con esta creencia firmemente establecida, decide cuál sería un intervalo de tiempo relativo y razonable en el que tal deseo pudiera realizarse. Permíteme recordarte una vez más que no acortes el intervalo de tiempo porque estés ansioso por recibir tu deseo; haz que sea un intervalo natural. Nadie puede darte ese intervalo de tiempo. Solo tú puedes decir cuál sería, para ti, el intervalo natural. El intervalo de tiempo es relativo; es decir, no hay dos individuos que den la misma medida de tiempo para la realización de su deseo.
El tiempo está siempre condicionado por la concepción que el hombre tiene de sí mismo. La confianza en ti mismo, determinada por la conciencia condicionada, siempre acorta el intervalo de tiempo. Si estuvieras habituado a grandes logros, te concederías un intervalo mucho más corto para realizar tu deseo que el hombre formado en la derrota.
Si hoy fuera miércoles y decidieras que sería perfectamente posible que tu deseo encarnara una nueva realización de ti mismo para el domingo, entonces el domingo se convierte en el punto en el tiempo que visitarías. Para hacer esta visita, excluyes el miércoles y dejas entrar el domingo. Esto se logra simplemente sintiendo que es domingo. Comienza a oír las campanas de la iglesia; comienza a sentir la quietud del día y todo lo que el domingo significa para ti; siente realmente que es domingo.
Cuando esto se haya logrado, siente la alegría de haber recibido aquello que el miércoles no era más que un deseo. Siente la emoción plena de haberlo recibido, y luego regresa al miércoles, el punto en el tiempo que dejaste atrás. Al hacer esto, has creado un vacío en la conciencia al moverte del miércoles al domingo. La naturaleza, que aborrece el vacío, se precipita a llenarlo, formando así un molde a semejanza de aquello que has creado potencialmente, es decir, la alegría de haber realizado tu deseo definido.
Al regresar al miércoles estarás lleno de una gozosa expectación, porque has establecido la conciencia de aquello que debe tener lugar el domingo siguiente. Mientras atraviesas el intervalo del jueves, viernes y sábado, nada te perturba, sin importar las condiciones, porque has predeterminado aquello que serías en el día de reposo, y eso permanece como una convicción inalterable.
Habiendo ido antes y preparado el lugar, has regresado a Juan y ahora lo llevas contigo a través del intervalo de tres días hacia el lugar preparado, para que comparta tu alegría contigo, pues donde YO SOY, vosotros también seáis.
✧ Fuente: Law Of Attraction Haven
© Traducción al español por Indira G. Andrade · La Mente Creadora
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