Este es el Capítulo 16 del libro Tu fe es tu fortuna (1941). Puedes consultar el índice general para ver el recorrido completo del libro.
Capítulo 16: El Dios Trino
«Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza» –Gén. 1:26.
Habiendo descubierto que Dios es nuestra conciencia de ser, y que esta realidad incondicionada e inmutable, el YO SOY, es el único creador, veamos por qué la Biblia registra una trinidad como creadora del mundo. En el versículo 26 del primer capítulo del Génesis se declara:
«Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen.»
Las iglesias se refieren a esta pluralidad de Dioses como Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Qué se quiere decir con «Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo» nunca han intentado explicarlo, pues están en la oscuridad respecto a este misterio.
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres aspectos o condiciones de la conciencia incondicionada de ser llamada Dios. La conciencia de ser precede a la conciencia de ser algo. Esa conciencia incondicionada que precedió a todos los estados de conciencia es Dios, el YO SOY. Los tres aspectos condicionados, o divisiones de sí misma, pueden explicarse mejor de esta manera:
La actitud receptiva de la mente es ese aspecto que recibe impresiones y, por lo tanto, puede compararse con un vientre o Madre.
Aquello que hace la impresión es el aspecto masculino o que presiona, y por lo tanto es conocido como el Padre.
La impresión, con el tiempo, se convierte en una expresión; y esa expresión es siempre la semejanza e imagen de la impresión. Por eso se dice que este aspecto objetivado es el Hijo, que da testimonio de su Padre-Madre. Comprender este misterio de la trinidad capacita a quien lo comprende para transformar completamente su mundo y modelarlo a su propio gusto.
He aquí una aplicación práctica de este misterio. Siéntate en silencio y decide qué es lo que más te gustaría expresar o poseer. Una vez que lo hayas decidido, cierra los ojos y aparta completamente tu atención de todo aquello que negaría la realización de lo deseado; luego asume una actitud receptiva de mente y juega el juego de suponer, imaginando cómo te sentirías si ahora realizaras tu deseo. Comienza a escuchar como si el espacio te hablara y te dijera que ahora eres aquello que deseas ser.
Esta actitud receptiva es el estado de conciencia que debes asumir antes de que pueda hacerse una impresión. Una vez que se alcanza este estado de mente maleable e impresionable, comienza entonces a grabar en ti mismo el hecho de que eres aquello que deseabas ser, afirmando y sintiendo que ahora estás expresando y poseyendo aquello que habías decidido ser y tener. Permanece en esta actitud hasta que la impresión quede hecha.
Mientras contemplas ser y poseer aquello que has decidido ser y tener, notarás que con cada inhalación un estremecimiento gozoso recorre todo tu ser. Este estremecimiento aumenta en intensidad a medida que sientes cada vez más la alegría de ser aquello que estás afirmando ser. Entonces, en una última inhalación profunda, todo tu ser estallará con la alegría del logro, y sabrás por tu sentir que has sido fecundado por Dios, el Padre. Tan pronto como la impresión haya sido hecha, abre los ojos y regresa al mundo que apenas unos momentos antes habías excluido.
En esta actitud receptiva tuya, mientras contemplabas ser aquello que deseabas ser, estabas en realidad realizando el acto espiritual de generación; por lo tanto, ahora regresas de esta meditación silenciosa como un ser encinta, llevando un hijo o impresión, el cual fue concebido inmaculadamente sin ayuda de hombre.
La duda es la única fuerza capaz de perturbar la semilla o impresión; para evitar el aborto de un hijo tan maravilloso, camina en secreto durante el intervalo necesario de tiempo que tomará la impresión en convertirse en expresión. No le cuentes a nadie tu romance espiritual. Guarda tu secreto dentro de ti con alegría, confiado y feliz de que algún día darás a luz al hijo de tu amante al expresar y poseer la naturaleza de tu impresión. Entonces conocerás el misterio de «Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen».
Sabrás que la pluralidad de Dioses a la que se hace referencia son los tres aspectos de tu propia conciencia, y que tú eres la trinidad, reuniéndote en un cónclave espiritual para modelar un mundo a imagen y semejanza de aquello que eres consciente de ser.
✧ Fuente: Law Of Attraction Haven
© Traducción al español por Indira G. Andrade · La Mente Creadora
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