Este capítulo forma parte del libro Tu fe es tu fortuna (1941).
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Capítulo 22: Pesca
«Salieron y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.» –Juan 21:3.
«Y les dijo: Echad la red al lado derecho de la barca y hallaréis. La echaron, pues, y ya no podían sacarla por la multitud de peces.» –Juan 21:6.
Se relata que los discípulos pescaron toda la noche y no atraparon nada. Entonces Jesús apareció en la escena y les dijo que volvieran a echar sus redes, pero esta vez que las echaran al lado derecho. Pedro obedeció la voz de Jesús y echó sus redes una vez más en las aguas. Donde apenas un momento antes el agua estaba completamente vacía de peces, las redes casi se rompían por la cantidad de la pesca obtenida.
El hombre, pescando durante toda la noche de la ignorancia humana, intenta realizar sus deseos mediante el esfuerzo y la lucha, solo para descubrir al final que su búsqueda es infructuosa. Cuando el hombre descubre que su conciencia de ser es Cristo Jesús, obedecerá su voz y dejará que dirija su pesca. Lanzará su anzuelo al lado derecho; aplicará la ley de la manera correcta y buscará en la conciencia la cosa deseada. Al encontrarla allí, sabrá que se multiplicará en el mundo de la forma.
Aquellos que han tenido el placer de pescar saben qué emoción se siente al percibir el pez en el anzuelo. La mordida del pez es seguida por el forcejeo del pez; este forcejeo, a su vez, es seguido por la captura del pez. Algo similar tiene lugar en la conciencia del hombre cuando pesca las manifestaciones de la vida.
Los pescadores saben que, si desean atrapar peces grandes, deben pescar en aguas profundas; si deseas atrapar una gran medida de vida, debes dejar atrás las aguas poco profundas con sus muchos arrecifes y barreras, y lanzarte a las profundas aguas azules donde juegan los grandes. Para atrapar las grandes manifestaciones de la vida debes adentrarte en estados más profundos y más libres de conciencia; solo en esas profundidades viven las grandes expresiones de la vida.
Aquí tienes una fórmula sencilla para una pesca exitosa. Primero decide qué es lo que quieres expresar o poseer. Esto es esencial. Debes saber definitivamente qué quieres de la vida antes de poder pescarlo. Después de tomar tu decisión, aléjate del mundo de los sentidos, aparta tu atención del problema y colócala simplemente en ser, repitiendo en silencio pero con sentimiento:
«YO SOY».
A medida que tu atención se aparta del mundo que te rodea y se posa en el YO SOY, de tal modo que te encuentras sumergido en el sentimiento de simplemente ser, descubrirás que levantas el ancla que te mantenía atado a las aguas poco profundas de tu problema; y sin esfuerzo te encontrarás avanzando hacia lo profundo.
La sensación que acompaña este acto es de expansión. Sentirás que te elevas y te expandes como si realmente estuvieras creciendo. No tengas miedo de esta experiencia de flotar y crecer, pues no vas a morir a nada más que a tus limitaciones. Sin embargo, tus limitaciones sí van a morir a medida que te alejas de ellas, pues viven solo en tu conciencia.
En esta conciencia profunda o expandida te sentirás ser un poderoso poder palpitante, tan profundo y tan rítmico como el océano. Este sentimiento expandido es la señal de que ahora estás en las profundas aguas azules donde nadan los peces grandes. Supongamos que los peces que decidiste pescar fueran la salud y la libertad. Comienzas a pescar en esta profundidad palpitante y sin forma de ti mismo estas cualidades o estados de conciencia sintiendo:
«YO SOY sano», «YO SOY libre».
Continúas afirmando y sintiéndote sano y libre hasta que la convicción de que lo eres se apodera de ti.
A medida que la convicción nace dentro de ti, de tal modo que todas las dudas desaparecen y sabes y sientes que eres libre de las limitaciones del pasado, sabrás que has enganchado estos peces. La alegría que recorre todo tu ser al sentir que eres aquello que deseabas ser es igual a la emoción del pescador cuando engancha su pez.
Ahora viene el forcejeo del pez. Esto se realiza al regresar al mundo de los sentidos. Al abrir tus ojos al mundo que te rodea, la convicción y la conciencia de que eres sano y libre deben estar tan establecidas dentro de ti que todo tu ser vibre de anticipación. Luego, mientras atraviesas el intervalo necesario de tiempo que tomará que aquello que has sentido se encarne, sentirás un secreto estremecimiento al saber que, dentro de poco, aquello que ningún hombre ve, pero que tú sientes y sabes que eres, será traído a tierra.
En un momento en que menos lo esperas, mientras permaneces fielmente en esta conciencia, comenzarás a expresar y a poseer aquello de lo que eres consciente de ser y poseer; experimentando con el pescador la alegría de traer a tierra al grande. Ahora, ve y pesca las manifestaciones de la vida echando tus redes al lado derecho.
✧ Fuente: Law Of Attraction Haven
© Traducción al español por Indira G. Andrade · La Mente Creadora
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