Este es el Capítulo 9 del libro Tu fe es tu fortuna (1941). Puedes consultar el índice general para ver el recorrido completo del libro.
Capítulo 9: La Piedra Fundamental
«Mire cada uno cómo edifica sobre ella. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si alguno edifica sobre este fundamento oro, plata, piedras preciosas, madera, heno o hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará». —1 Corintios 3:10, 11, 12, 13.
El fundamento de toda expresión es la conciencia. Por más que el hombre lo intente, no puede encontrar una causa de la manifestación distinta de su conciencia de ser. El hombre cree haber hallado la causa de la enfermedad en los gérmenes, la causa de la guerra en ideologías políticas en conflicto y en la codicia. Todos esos descubrimientos del hombre, catalogados como la esencia de la sabiduría, son necedad a los ojos de Dios.
Hay un solo poder, y ese poder es Dios (la conciencia). Mata; da vida; hiere; sana; hace todas las cosas, sean buenas, malas o indiferentes.
El hombre se mueve en un mundo que no es ni más ni menos que su conciencia objetivada. Al no saber esto, lucha contra sus propios reflejos mientras mantiene vivas la luz y las imágenes que proyectan esos reflejos.
«YO SOY la luz del mundo».
YO SOY (la conciencia) es la luz. Aquello de lo que soy consciente de ser (mi concepción de mí mismo), como: «soy rico», «soy saludable», «soy libre», son las imágenes. El mundo es el espejo que magnifica todo aquello de lo que YO SOY consciente de ser.
Deja de intentar cambiar el mundo, pues no es más que un espejo. El intento del hombre de cambiar el mundo por la fuerza es tan inútil como romper un espejo con la esperanza de cambiar su rostro. Deja el espejo y cambia tu rostro. Deja el mundo en paz y cambia tus concepciones de ti mismo. Entonces el reflejo será satisfactorio.
La libertad o el encarcelamiento, la satisfacción o la frustración, solo pueden diferenciarse por la conciencia de ser. Independientemente de tu problema, de su duración o de su magnitud, una atención cuidadosa a estas instrucciones eliminará, en un tiempo sorprendentemente breve, incluso el recuerdo del problema.
Hazte esta pregunta:
«¿Cómo me sentiría si fuera libre?»
En el mismo instante en que planteas sinceramente esta pregunta, llega la respuesta. Ningún hombre puede decirle a otro cuál es la satisfacción de su deseo cumplido. A cada uno le corresponde experimentar dentro de sí mismo el sentimiento y el gozo de este cambio automático de conciencia.
El sentimiento o la conmoción interior que surge en respuesta a esta autoindagación es el estado de conciencia del Padre, o la Piedra Fundamental, sobre la cual se edifica el cambio consciente. De qué manera este sentimiento se cristalizará, nadie lo sabe, pero lo hará; el Padre (la conciencia) tiene caminos que ningún hombre conoce; es la ley inalterable.
Todas las cosas expresan su naturaleza. A medida que sostienes un sentimiento, ese sentimiento se convierte en tu naturaleza. Puede tomar un momento o un año; depende enteramente del grado de convicción. A medida que las dudas desaparecen y puedes sentir «YO SOY esto», comienzas a desarrollar el fruto o la naturaleza de aquello que te estás sintiendo ser.
Cuando una persona compra un sombrero nuevo o un par de zapatos nuevos, piensa que todo el mundo sabe que son nuevos. Se siente incómoda con su vestimenta recién adquirida hasta que esta pasa a formar parte de ella. Lo mismo ocurre con el uso de nuevos estados de conciencia. Cuando te haces la pregunta: «¿Cómo me sentiría si mi deseo estuviera realizado en este mismo momento?», la respuesta automática, hasta que esté debidamente afianzada por el tiempo y el uso, resulta en realidad desconcertante.
El período de adaptación para realizar este potencial de la conciencia es comparable a la novedad de una prenda nueva. Al no saber que la conciencia está siempre exteriorizándose en las condiciones que te rodean, como la esposa de Lot, vuelves una y otra vez la mirada hacia tu problema y quedas nuevamente hipnotizado por su aparente naturalidad.
Atiende a las palabras de Jesús (salvación):
«Deja todo y sígueme.» «Deja que los muertos entierren a sus muertos.»
Puede que tu problema te tenga tan hipnotizado por su aparente realidad y naturalidad, que te resulte difícil vestir el nuevo sentimiento o estado de conciencia de tu salvador. Debes asumir esta vestidura si quieres tener resultados.
La piedra (conciencia) que los constructores rechazaron (no quisieron vestir) es la piedra angular principal, y no existe otro fundamento que pueda ponerse.
✧ Fuente: Law Of Attraction Haven
© Traducción al español por Indira G. Andrade · La Mente Creadora
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