Este capítulo forma parte del libro El Poder de la Consciencia (1952).
Puedes consultar el índice general para ver el recorrido completo.
Capítulo XIV · El Camino sin Esfuerzo
El principio de la “Acción Mínima” rige todo en física, desde la trayectoria de un planeta hasta la trayectoria de un pulso de luz. La Acción Mínima es el mínimo de energía multiplicado por el mínimo de tiempo. Por lo tanto, para pasar de tu estado actual al estado deseado, debes usar el mínimo de energía y tomar el tiempo más corto posible. Tu viaje de un estado de consciencia a otro es un viaje psicológico, de modo que para realizarlo debes emplear el equivalente psicológico de la “Acción Mínima”, y ese equivalente psicológico es la simple asunción.
El día en que comprendas plenamente el poder de la asunción, descubrirás que funciona en perfecta conformidad con este principio. Funciona mediante la atención, sin esfuerzo. Así, con la acción mínima a través de una asunción, te apresuras sin prisa y alcanzas tu meta sin esfuerzo.
Dado que la creación está terminada, lo que deseas ya existe. Está excluido de tu vista porque solo puedes ver el contenido de tu propia consciencia. La función de una asunción es recuperar lo que estaba excluido de tu vista y restaurar la visión plena. No es el mundo lo que cambia sino tus asunciones. Una asunción trae lo invisible a la vista. No es más ni menos que ver con el ojo de Dios, es decir, con la imaginación.
“Porque el Señor no ve como ve el hombre, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón.”
El corazón es el órgano primario del sentido y, por lo tanto, la primera causa de la experiencia. Cuando miras “el corazón” estás mirando tus asunciones: las asunciones determinan tu experiencia. Guarda tu asunción con toda diligencia, pues de ella brotan los asuntos de la vida. Las asunciones tienen el poder de la realización objetiva. Todo acontecimiento en el mundo visible es el resultado de una asunción o idea en el mundo invisible.
El momento presente es de suma importancia, pues solo en el momento presente pueden controlarse nuestras asunciones. El futuro debe convertirse en presente en tu mente si deseas operar sabiamente la ley de la asunción. El futuro se convierte en presente cuando imaginas que ya eres lo que serás cuando tu asunción se cumpla. Permanece quieto (acción mínima) y sabe que eres aquello que deseas ser. El fin del anhelo debe ser el Ser. Traduce tu sueño en Ser. La construcción perpetua de estados futuros sin la consciencia de ya ser ellos, es decir, imaginar tu deseo sin asumir realmente el sentimiento del deseo cumplido, es la falacia y el espejismo de la humanidad.
No es más que una ensoñación estéril.
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✧ Fuente: Cool Wisdom Books
© Traducción al español por Indira G. Andrade · La Mente Creadora
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