Este capítulo forma parte del libro El Poder de la Consciencia (1952).
Puedes consultar el índice general para ver el recorrido completo.
Capítulo XIX · Lo Esencial
Los puntos esenciales para el uso exitoso de la ley de la asunción son estos: primero, y sobre todo, el anhelo, el ansia, el deseo intenso y ardiente. Con todo tu corazón debes querer ser diferente de lo que eres. El deseo intenso y ardiente [combinado con la intención de lograrlo] es el resorte de la acción, el comienzo de toda empresa exitosa. En toda gran pasión [que alcanza su objetivo] el deseo está concentrado [e intencionado. Debes primero desear y luego tener la intención de lograrlo].
“Como el ciervo jadea por las corrientes de agua, así jadea mi alma por ti, oh Dios.”
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.”
Aquí el alma se interpreta como la suma total de todo lo que crees, piensas, sientes y aceptas como verdadero; en otras palabras, tu nivel actual de consciencia. Dios[,]1 YO SOY, [es el poder de la consciencia], la fuente y el cumplimiento de todo deseo [comprendido psicológicamente. Soy una serie infinita de niveles de consciencia y soy lo que soy de acuerdo con donde me encuentro en esa serie]. Esta cita describe cómo tu nivel actual de consciencia anhela trascenderse a sí mismo. La justicia es la consciencia de ser ya lo que quieres ser.
Lo segundo es cultivar la inmovilidad física, una incapacidad física no muy diferente al estado descrito por Keats en su “Oda a un Ruiseñor.”
“Un pesado adormecimiento invade mis sentidos, como si hubiera bebido cicuta.” (John Keats, “Oda a un Ruiseñor”)
Es un estado afín al sueño, pero en el que aún tienes el control de la dirección de tu atención. Debes aprender a inducir este estado a voluntad, pero la experiencia ha enseñado que se induce más fácilmente después de una comida abundante, o cuando te despiertas por la mañana sintiéndote muy reacio a levantarte. En esos momentos estás naturalmente dispuesto a entrar en este estado. El valor de la inmovilidad física se revela en la acumulación de fuerza mental que trae consigo la quietud absoluta. Aumenta tu poder de concentración.
“Estad quietos y sabed que yo soy Dios.”
De hecho, las energías más grandes de la mente rara vez brotan salvo cuando el cuerpo está en calma y la puerta de los sentidos cerrada al mundo objetivo.
La tercera y última cosa que debes hacer es experimentar en tu imaginación lo que experimentarías en la realidad si hubieras alcanzado tu meta. [Debes conquistarlo primero en la imaginación, pues la imaginación es la puerta misma a la realidad de aquello que buscas. Pero usa la imaginación con maestría y no como espectador que piensa en el fin, sino como partícipe que piensa desde el fin.] Imagina que posees una cualidad o algo que deseas y que hasta ahora no ha sido tuyo. Entrégate completamente a este sentimiento hasta que todo tu ser esté poseído por él. Este estado difiere del ensueño en lo siguiente: es el resultado de una imaginación controlada y una atención firme y concentrada, mientras que el ensueño es el resultado de una imaginación no controlada, que no es más que soñar despierto. En el estado controlado, un mínimo de esfuerzo basta para mantener tu consciencia llena del sentimiento del deseo cumplido.
La inmovilidad física y mental de este estado es una poderosa ayuda para la atención voluntaria y un factor determinante del esfuerzo mínimo.
La aplicación de estos tres puntos:
El deseo
La inmovilidad física
La asunción del deseo ya cumplido
es el camino hacia la unidad o fusión con tu objetivo. [El primer punto es pensar en el fin con la intención de realizarlo. El tercer punto es pensar desde el fin con el sentimiento del logro alcanzado. El secreto de pensar desde el fin es disfrutar de ser ello. En el momento en que lo haces placentero e imaginas que lo eres, comienzas a pensar desde el fin.]
Uno de los malentendidos más frecuentes es que esta ley funciona solo para quienes tienen un objetivo devoto o religioso. Esto es una falacia. Funciona de manera tan impersonal como la ley de la electricidad. Puede usarse tanto para propósitos egoístas y codiciosos como para propósitos nobles. Pero siempre debe tenerse en mente que los pensamientos y acciones innobles inevitablemente resultan en consecuencias desafortunadas.
Nota de contexto: En el manuscrito original, Neville había escrito “Dios significa YO SOY.” En esta edición eliminó la palabra “significa” y amplió la idea con el contenido entre corchetes.. “God[,] I AM, [is the power of awareness]”, quedando en español: Dios[,] YO SOY, [es el poder de la consciencia].
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✧ Fuente: Cool Wisdom Books
© Traducción al español por Indira G. Andrade · La Mente Creadora
Archivo Neville Goddard en español.
📖 Archivo completo de libros y conferencias traducidas.




