Este capítulo forma parte del libro El Poder de la Consciencia (1952).
Puedes consultar el índice general para ver el recorrido completo.
Capítulo II · La Conciencia
Solo mediante un cambio de conciencia, cambiando realmente tu concepto de ti mismo, puedes “construirte mansiones más majestuosas”, es decir, las manifestaciones de conceptos cada vez más elevados. (Por manifestar se entiende experimentar los resultados de estos conceptos en tu mundo.) Es de vital importancia comprender con claridad qué es exactamente la conciencia.
La razón radica en el hecho de que la conciencia es la única y verdadera realidad, es la primera y única causa-sustancia de los fenómenos de la vida. Nada tiene existencia para el hombre sino a través de la conciencia que tiene de ello. Por lo tanto, es a la conciencia a donde debes acudir, pues es el único fundamento sobre el que pueden explicarse los fenómenos de la vida.
Si aceptamos la idea de una primera causa, se deduciría que la evolución de esa causa nunca podría resultar en algo ajeno a sí misma. Es decir, si la primera causa-sustancia es la luz, todas sus evoluciones, frutos y manifestaciones seguirían siendo luz. Siendo la conciencia la primera causa-sustancia, todas sus evoluciones, frutos y fenómenos deben seguir siendo conciencia. Todo lo que pudiera observarse sería una forma superior o inferior, o una variación de lo mismo. En otras palabras, si tu conciencia es la única realidad, también debe ser la única sustancia. En consecuencia, lo que te parece circunstancias, condiciones e incluso objetos materiales son en realidad solo los productos de tu propia conciencia. La naturaleza, entonces, como cosa o conjunto de cosas externas a tu mente, debe ser rechazada. Tú y tu entorno no pueden considerarse como existentes por separado. Tú y tu mundo sois uno.
Por lo tanto, debes apartar tu mirada de la apariencia objetiva de las cosas y dirigirte al centro subjetivo de las cosas, tu conciencia, si verdaderamente deseas conocer la causa de los fenómenos de la vida y cómo usar ese conocimiento para realizar tus sueños más preciados. En medio de las aparentes contradicciones, antagonismos y contrastes de tu vida, hay un solo principio en funcionamiento, solo tu conciencia operando. La diferencia no consiste en la variedad de sustancia, sino en la variedad de disposición de la misma causa-sustancia, tu conciencia.
El mundo se mueve con una necesidad sin motivo propio. Con esto se quiere decir que no tiene motivación propia, sino que está bajo la necesidad de manifestar tu concepto, la disposición de tu mente, y tu mente está siempre dispuesta a la imagen de todo aquello en lo que crees y a lo que consientes como verdadero. El hombre rico, el hombre pobre, el mendigo o el ladrón no son mentes diferentes, sino disposiciones diferentes de la misma mente, en el mismo sentido en que un trozo de acero magnetizado no difiere en sustancia de su estado desmagnetizado, sino en la disposición y el orden de sus moléculas. Un solo electrón girando en una órbita específica constituye la unidad del magnetismo. Cuando un trozo de acero o cualquier otra cosa es desmagnetizado, los electrones en rotación no se han detenido. Por lo tanto, el magnetismo no ha dejado de existir. Solo hay una reorganización de las partículas, de modo que no producen ningún efecto externo o perceptible. Cuando las partículas están dispuestas al azar, mezcladas en todas direcciones, se dice que la sustancia está desmagnetizada, pero cuando las partículas están ordenadas en filas de modo que un número de ellas apunta en una misma dirección, la sustancia es un imán. El magnetismo no se genera, se manifiesta.
La salud, la riqueza, la belleza y el genio no se crean, solo se manifiestan mediante la disposición de tu mente, es decir, mediante tu concepto de ti mismo [y tu concepto de ti mismo es todo aquello que aceptas y consientes como verdadero. Lo que consientes solo puede descubrirse mediante una observación sin juicio de tus reacciones ante la vida. Tus reacciones revelan dónde vives psicológicamente, y donde vives psicológicamente determina cómo vives aquí, en el mundo exterior visible]. La importancia de esto en tu vida cotidiana debería ser inmediatamente evidente.
La naturaleza básica de la causa primera es la conciencia. Por lo tanto, la sustancia última de todas las cosas es la conciencia.
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✧ Fuente: Cool Wisdom Books
© Traducción al español por Indira G. Andrade · La Mente Creadora
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