Este capítulo forma parte del libro El Poder de la Consciencia (1952).
Puedes consultar el índice general para ver el recorrido completo.
Capítulo XXI · El Libre Albedrío
La pregunta se hace con frecuencia: “¿Qué debe hacerse entre la asunción del deseo cumplido y su realización?” Nada. Es un autoengaño creer que, más allá de asumir el sentimiento del deseo cumplido, puedes hacer algo para favorecer la realización de tu deseo. Crees que puedes hacer algo, quieres hacer algo, pero en realidad no puedes hacer nada. La ilusión del libre albedrío para actuar no es más que ignorancia de la ley de la asunción sobre la que se basa toda acción. Todo sucede automáticamente. Todo lo que te ocurre, todo lo que tú haces, simplemente sucede. Tus asunciones, conscientes o inconscientes, dirigen todos los pensamientos y acciones hacia su cumplimiento. Comprender la ley de la asunción y estar convencido de su verdad significa liberarse de todas las ilusiones sobre el libre albedrío para actuar. El libre albedrío significa en realidad la libertad de elegir cualquier idea que desees. Al asumir que la idea ya es un hecho, se convierte en realidad. Más allá de eso, el libre albedrío termina y todo sucede en armonía con el concepto asumido.
“Yo no puedo hacer nada por mí mismo... porque no busco mi propia voluntad, sino la voluntad del Padre que me envió.”
En esta cita el Padre se refiere evidentemente a Dios. En un capítulo anterior, Dios se define como YO SOY. Dado que la creación está terminada, el Padre nunca puede decir “Seré.” En otras palabras, todo existe, y la consciencia infinita del YO SOY solo puede hablar en tiempo presente.
“No se haga mi voluntad, sino la tuya.”
“Seré” es una confesión de que “no soy.” La voluntad del Padre es siempre “YO SOY.” Hasta que te des cuenta de que TÚ eres el Padre (solo existe un YO SOY y tu ser infinito es ese YO SOY), tu voluntad será siempre “Seré.”
En la ley de la asunción, tu consciencia del ser es la voluntad del Padre. El simple deseo sin esta consciencia es la “mi voluntad.” Esta gran cita, tan poco comprendida, es una declaración perfecta de la ley de la asunción.
Es imposible hacer nada. Debes ser para poder hacer.
Si tuvieras un concepto diferente de ti mismo, todo sería diferente. Eres lo que eres, por eso todo es como es. Los acontecimientos que observas están determinados por el concepto que tienes de ti mismo. Si cambias tu concepto de ti mismo, los acontecimientos que te aguardan en el tiempo se alteran, pero, una vez alterados, forman de nuevo una secuencia determinista a partir del momento de ese concepto cambiado. Eres un ser con poderes de intervención que te permiten, mediante un cambio de consciencia, alterar el curso de los acontecimientos observados y, de hecho, cambiar tu futuro.
Niega la evidencia de los sentidos y asume el sentimiento del deseo cumplido. En la medida en que tu asunción es creativa y forma una atmósfera, si es una noble, aumenta tu seguridad y te ayuda a alcanzar un nivel de ser más elevado. Si, por el contrario, tu asunción es poco bella, te frena y acelera tu descenso. Así como las asunciones bellas crean una atmósfera armoniosa, los sentimientos duros y amargos crean una atmósfera dura y amarga.
“Todo lo que es puro, justo, bello y de buena reputación, en eso pensad.”
Esto significa hacer de tus asunciones los conceptos más elevados, más nobles y más dichosos. No hay mejor momento para comenzar que ahora. El momento presente es siempre el más oportuno para eliminar todas las asunciones poco bellas y concentrarse únicamente en lo bueno. Tanto para ti como para los demás, reclama su herencia divina. Ve solo su bien y el bien que hay en ellos. Despierta lo más elevado en los demás llevándolos hacia la confianza y la afirmación de sí mismos, y hazlo mediante tu sincera asunción de su bien. Así serás su profeta y su sanador, pues un cumplimiento inevitable aguarda a todas las asunciones sostenidas.
Ganas mediante la asunción lo que nunca podrías ganar por la fuerza. Una asunción es un cierto movimiento de la consciencia. Este movimiento, como todo movimiento, ejerce una influencia sobre la sustancia circundante, haciendo que tome la forma de la asunción, la refleje y la haga eco. Un cambio de fortuna es una nueva dirección y perspectiva, simplemente un cambio en la disposición de la misma sustancia mental, la consciencia.
Si quieres cambiar tu vida, debes comenzar desde la misma fuente: tu propio concepto básico de ti mismo. El cambio exterior, el formar parte de organizaciones, cuerpos políticos o religiosos, no es suficiente. La causa va más profundo. El cambio esencial debe producirse en ti mismo, en tu propio concepto de ti mismo. Debes asumir que eres lo que quieres ser y perseverar en ello, pues la realidad de tu asunción tiene su ser en completa independencia del hecho objetivo y se revestirá de carne si persistes en el sentimiento del deseo cumplido.
Cuando sabes que las asunciones, si se persiste en ellas, se convierten en hechos, entonces los acontecimientos que al no iniciado le parecen meros accidentes serán comprendidos por ti como los efectos lógicos e inevitables de tu asunción.
Lo importante a tener en mente es que tienes libre albedrío infinito para elegir tus asunciones, pero ningún poder para determinar condiciones y acontecimientos. No puedes crear nada, pero tu asunción determina qué porción de la creación experimentarás.
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✧ Fuente: Cool Wisdom Books
© Traducción al español por Indira G. Andrade · La Mente Creadora
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