Este capítulo forma parte del libro El Poder de la Consciencia (1952).
Puedes consultar el índice general para ver el recorrido completo.
Capítulo VII · La Actitud
Experimentos realizados recientemente por Merle Lawrence (Princeton) y Adelbert Ames (Dartmouth) en el laboratorio de psicología de este último en Hanover, Nueva Hampshire, demuestran que lo que ves cuando miras algo no depende tanto de lo que hay allí como de la asunción que haces al mirar. Dado que lo que creemos que es el mundo físico “real” es en realidad solo un mundo supuesto, no sorprende que estos experimentos demuestren que lo que parece ser una realidad sólida es en realidad el resultado de “expectativas” o “asunciones”. Tus asunciones determinan no solo lo que ves sino también lo que haces, pues gobiernan todos tus movimientos conscientes e inconscientes hacia su propio cumplimiento.
Hace más de un siglo, Emerson enunció esta verdad de la siguiente manera:
“Así como el mundo era plástico y fluido en las manos de Dios, así lo es siempre en la medida en que le aportamos sus atributos. Para la ignorancia y el pecado, es roca. Se adaptan a él como pueden, pero en proporción a lo que un hombre tiene de divino en él, el firmamento fluye ante él y toma su sello y su forma.” (Ralph Waldo Emerson)
Tu asunción es la mano de Dios moldeando el firmamento a imagen de aquello que asumes. La asunción del deseo cumplido es la marea alta que te levanta fácilmente de las arenas donde los sentidos te han tenido varado durante tanto tiempo. Eleva la mente a la profecía en el pleno sentido de la palabra, y si tienes esa imaginación controlada y esa atención absorta que es posible alcanzar, puedes estar seguro de que todo lo que implica tu asunción se cumplirá.
Cuando William Blake escribió:
“Lo que parece ser, es, para aquellos a quienes les parece ser” (William Blake)
no hacía sino repetir la verdad eterna:
“Nada es impuro en sí mismo, pero para el que estima algo como impuro, para él es impuro.” (Romanos 14:14)
Dado que nada es impuro en sí mismo (ni puro en sí mismo), debes asumir lo mejor y pensar solo en aquello que es hermoso y de buena reputación. No es una visión superior sino ignorancia de esta ley de la asunción lo que te lleva a leer en la grandeza de los hombres alguna pequeñez con la que puedas estar familiarizado, o en alguna situación o circunstancia una convicción desfavorable. Tu relación particular con otra persona influye en tu asunción respecto a ella y te hace ver en ella lo que ves. Si puedes cambiar tu opinión sobre otra persona, entonces lo que ahora crees de ella no puede ser absolutamente verdad sino solo relativamente verdad. El siguiente es un caso real que ilustra cómo funciona la ley de la asunción:
Un día, una diseñadora de vestuario me describió sus dificultades para trabajar con un prominente productor teatral. Estaba convencida de que él criticaba y rechazaba injustamente su mejor trabajo y que con frecuencia era deliberadamente grosero e injusto con ella. Al escuchar su historia, le expliqué que si encontraba al otro grosero e injusto, era una señal segura de que era ella misma quien necesitaba cambiar, y que no era el productor sino ella quien necesitaba una nueva actitud.
Le dije que el poder de esta ley de la asunción y su aplicación práctica solo podían descubrirse a través de la experiencia, y que solo asumiendo que la situación ya era lo que ella quería que fuera podría demostrar que era capaz de producir el cambio deseado. Su empleador simplemente estaba dando testimonio, diciéndole mediante su comportamiento cuál era su concepto de él. Le sugerí que era muy probable que estuviera manteniendo conversaciones con él en su mente llenas de críticas y reproches. No había duda de que estaba discutiendo mentalmente con el productor, pues los demás solo repiten en voz alta aquello que les susurramos en secreto.
Le pregunté si no era cierto que hablaba con él mentalmente y, de ser así, cómo eran esas conversaciones. Confesó que cada mañana, de camino al teatro, le decía exactamente lo que pensaba de él de una manera en que jamás se habría atrevido a dirigirse a él en persona. La intensidad y la fuerza de sus discusiones mentales con él establecían automáticamente el comportamiento de él hacia ella. Comenzó a darse cuenta de que todos mantenemos conversaciones mentales, pero que, desafortunadamente, en la mayoría de las ocasiones estas conversaciones son llenas de reproches, que basta con observar a los transeúntes en la calle para corroborar esta afirmación, que tantas personas están mentalmente absortas en conversaciones y pocas parecen estar contentas con ellas, pero que la misma intensidad de su sentimiento debe llevarlas rápidamente al incidente desagradable que ellas mismas han creado mentalmente y que ahora deben enfrentar.
Cuando se dio cuenta de lo que había estado haciendo, acordó cambiar su actitud y vivir esta ley fielmente asumiendo que su trabajo era altamente satisfactorio y que su relación con el productor era muy feliz.
Para lograrlo, acordó que antes de dormirse por la noche, de camino al trabajo y en otros momentos durante el día, imaginaría que él la había felicitado por sus excelentes diseños y que ella, a su vez, le había agradecido su elogio y su amabilidad. Para su gran deleite, pronto descubrió por sí misma que su propia actitud era la causa de todo lo que le sucedía.
El comportamiento de su empleador se invirtió de manera milagrosa. Su actitud, que siempre había reflejado aquello que ella asumía, ahora reflejaba su concepto cambiado de él. Lo que ella logró fue mediante el poder de su imaginación: su asunción persistente influyó en el comportamiento de él y determinó su actitud hacia ella.
Con el pasaporte del deseo en las alas de una imaginación controlada, ella viajó hacia el futuro de su propia experiencia predeterminada.
Así vemos que no son los hechos sino aquello que creamos en nuestra imaginación lo que da forma a nuestras vidas, pues la mayoría de los conflictos del día se deben a la falta de un poco de imaginación para sacar la viga de nuestro propio ojo.
Son los exactos y los de mente literal quienes viven en un mundo ficticio. Así como esta diseñadora, mediante su imaginación controlada, inició el sutil cambio en la mente de su empleador, así también nosotros, mediante el control de nuestra propia imaginación y un sentimiento sabiamente dirigido, podemos resolver nuestros problemas.
Por la intensidad de su imaginación y su sentimiento, la diseñadora lanzó una especie de encantamiento sobre la mente de su productor y lo llevó a creer que sus generosos elogios habían surgido de él mismo. Con frecuencia, nuestros pensamientos más elaborados y originales son determinados por otro.
“Nunca deberíamos estar seguros de que no fue alguna mujer pisando en el lagar quien inició ese sutil cambio en la mente de los hombres, o de que la pasión no comenzó en la mente de algún pastor, iluminando sus ojos por un momento antes de seguir su camino.” (William Butler Yeats)
✦ Comparte y gana meses gratis
Si lo que acabas de leer te aportó algo, ayúdame a que llegue a más personas que buscan otra forma de conseguir lo que quieren. Cada persona que se suscriba a través de tu enlace suma meses gratis a tu membresía, seas suscriptor gratuito o de pago.
✧ Fuente: Cool Wisdom Books
© Traducción al español por Indira G. Andrade · La Mente Creadora
Archivo Neville Goddard en español.
📖 Archivo completo de libros y conferencias traducidas.




