Este capítulo forma parte del libro Imaginación Despierta (1954).
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Capítulo VII · LA CREACIÓN ESTÁ TERMINADA
“Yo soy el principio y el fin; no hay nada por venir que no haya sido ya, y que no sea.” (Eclesiastés 3:15, ERV)
BLAKE VEÍA todas las situaciones humanas posibles como estados “ya hechos”. Veía cada aspecto, cada trama y cada drama como ya resueltos, como “meras posibilidades” mientras no estamos en ellos, pero como realidades abrumadoras cuando estamos dentro de ellos.
Describía estos estados como “Esculturas de los Salones de Los”.
“Distingue, por tanto, los estados de los Individuos que están en esos Estados. Los estados cambian, pero las Identidades Individuales nunca cambian ni cesan… La Imaginación no es un Estado.” dijo Blake. “Es la Existencia Humana misma. El Afecto o el Amor se convierten en un Estado cuando se separan de la imaginación.”
Es casi imposible expresar cuán importante es recordar esto, pero el momento en que el individuo lo comprende por primera vez es el más trascendental de su vida, y ser animado a sentir esto es la forma más elevada de aliento que se le puede dar a alguien.
Esta verdad es común a todos los hombres, pero la consciencia de ella (y mucho más, la autoconsciencia de ella) es otro asunto. El día en que comprendí esta gran verdad, que todo en mi mundo es una manifestación de la actividad mental que ocurre dentro de mí, y que las condiciones y circunstancias de mi vida solo reflejan el estado de consciencia con el que estoy fusionado, es el más trascendental de mi vida.
Pero la experiencia que me llevó a esta certeza es tan ajena a la existencia ordinaria que durante mucho tiempo dudé en contarla, porque mi razón se negaba a admitir las conclusiones a las que la experiencia me impulsaba. Sin embargo, esta experiencia me reveló que soy supremo dentro del círculo de mi propio estado de consciencia, y que es el estado con el que estoy identificado lo que determina lo que experimento.
Por lo tanto, debería compartirse con todos, porque conocer esto es liberarse de la mayor tiranía del mundo: la creencia en una causa segunda.
“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” (Mateo 5:8)
Bienaventurados aquellos cuya imaginación ha sido tan purgada de la creencia en causas segundas, que saben que la imaginación lo es todo, y que todo es imaginación.
Un día me deslicé silenciosamente desde mi apartamento en la ciudad de Nueva York hacia un campo remoto de antaño. Al entrar en el comedor de una gran posada, me volví plenamente consciente. Sabía que mi cuerpo físico estaba inmóvil en mi cama, allá en Nueva York.
Y sin embargo, allí estaba yo, tan despierto y tan consciente como jamás lo había estado. Supe intuitivamente que si podía detener la actividad de mi mente, todo ante mí se congelaría. Apenas nació el pensamiento, el impulso de intentarlo se apoderó de mí. Sentí que mi cabeza se tensaba, y luego se espesaba hasta una quietud total. Mi atención se concentró en un foco cristalino, y la camarera que caminaba, no caminaba. Y miré por la ventana, y las hojas que caían, no caían. Y la familia de cuatro que comía, no comía. Y ellos, que levantaban la comida, no la levantaban. Entonces mi atención se relajó, la tensión cedió, y de pronto todo volvió a moverse en su curso. Las hojas cayeron, la camarera caminó y la familia comió. Entonces comprendí la visión de Blake de las “Esculturas de los Salones de Los”.
“Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis.” (Juan 4:38)
La creación está terminada.
“Yo soy el principio y el fin; no hay nada por venir que no haya sido ya, y que no sea.” (Eclesiastés 3:15, ERV)
El mundo de la creación está terminado, y su original está dentro de nosotros. Lo vimos antes de partir, y desde entonces hemos estado intentando recordarlo y activar partes de él. Hay infinitas vistas de él. Nuestra tarea es obtener la vista correcta y, mediante la dirección decidida de nuestra atención, hacer que pase en procesión ante el ojo interior. Si ensamblamos la secuencia correcta y la experimentamos en la imaginación hasta que adquiera el tono de la realidad, entonces creamos conscientemente las circunstancias.
Esta procesión interior es la actividad de la imaginación que debe dirigirse conscientemente. Nosotros, mediante una serie de transformaciones mentales, nos hacemos conscientes de porciones cada vez mayores de aquello que ya es, y al hacer coincidir nuestra propia actividad mental con esa porción de la creación que deseamos experimentar, la activamos, la resucitamos y le damos vida.
Esta experiencia mía no solo muestra el mundo como una manifestación de la actividad mental del observador individual, sino que también revela nuestro curso del tiempo como saltos de atención entre momentos eternos. Un abismo infinito separa a cualquier par de momentos nuestros.
Nosotros, mediante los movimientos de nuestra atención, damos vida a las “Esculturas de los Salones de Los”.
Piensa en el mundo como si contuviera un número infinito de estados de consciencia desde los cuales podría contemplarse. Piensa en estos estados como habitaciones o moradas en la Casa de Dios [Juan 14:2], y, como las habitaciones de cualquier casa, están fijas unas en relación con las otras.
Pero piénsate a ti mismo, el Yo Real, el Tú Imaginativo, como el ocupante vivo y móvil de la Casa de Dios.
Cada habitación contiene algunas de las Esculturas de Los, con infinitas tramas, dramas y situaciones ya resueltas, pero no activadas.
Se activan tan pronto como la Imaginación Humana entra y se fusiona con ellas. Cada una representa ciertas actividades mentales y emocionales. Para entrar en un estado, el hombre debe consentir las ideas y los sentimientos que este representa.
Estos estados representan un número infinito de posibles transformaciones mentales que el hombre puede experimentar. Trasladarse a otro estado o morada requiere un cambio de creencias.
Todo lo que jamás podrías desear ya está presente, y solo espera ser igualado por tus creencias.
Pero debe ser igualado, porque esa es la condición necesaria mediante la cual, y solo mediante la cual, puede activarse y objetivarse.
Igualar las creencias de un estado es buscar y hallar, llamar y que se te abra, pedir y recibir [Mateo 7:8; Lucas 11:10]. Entrad y poseed la tierra [Éxodo 6:4,8].
En el momento en que el hombre iguala las creencias de cualquier estado, se fusiona con él, y esa unión da como resultado la activación y proyección de sus tramas, planes, dramas y situaciones.
Se convierte en el hogar del individuo, desde el cual contempla el mundo. Es su taller, y, si es observador, verá cómo la realidad exterior se va formando conforme al modelo de su… Imaginación.
Es con este propósito de entrenarnos en la formación de imágenes que fuimos hechos sujetos a las limitaciones de los sentidos y revestidos de cuerpos de carne.
Es el despertar de la imaginación, el regreso de Su Hijo, lo que nuestro Padre espera.
“Las criaturas fueron sujetas a vanidad, no de grado, sino por causa del que las sujetó.” (Romanos 8:20)
Pero la victoria del Hijo, el regreso del pródigo, nos asegura que
“la creación misma será librada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los Hijos [hijos] de Dios.” (Romanos 8:21)1
Fuimos sometidos a esta experiencia biológica porque nadie puede conocer la imaginación si no ha sido sometido a las vanidades y limitaciones de la carne, si no ha tomado su parte de la Filiación y se ha ido como el pródigo, si no ha experimentado y bebido de esta copa de experiencia; y la confusión continuará hasta que el hombre despierte y se restablezca y se reconozca como fundamental una visión de la vida esencialmente imaginativa.
“Debía predicar… las inescrutables riquezas de Cristo, y hacer que todos vean cuál es la comunión del misterio, que desde el principio del mundo ha estado escondido en Dios, quien creó todas las cosas por Jesucristo.” (Efesios 3:8,9)
Ten presente que Cristo en ti es tu imaginación.
Así como la apariencia de nuestro mundo está determinada por el estado particular con el que estamos fusionados, así también podemos determinar nuestro destino como individuos fusionando nuestra imaginación con los ideales que buscamos realizar. De la distinción entre nuestros estados de consciencia depende la distinción entre las circunstancias y condiciones de nuestras vidas.
El hombre, que es libre en su elección de estado, a menudo clama por ser salvado del estado que él mismo eligió.
“Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día. Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijeron: No, sino que habrá rey sobre nosotros.” (1 Samuel 8:18,19)
Elige sabiamente el estado al que servirás. Todos los estados están sin vida hasta que la imaginación se fusiona con ellos.
“Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo” (Efesios 5:13), y “vosotros sois la luz del mundo” (Mateo 5:14), por la cual se manifiestan aquellas ideas a las que has dado tu consentimiento.
Aférrate a tu ideal. Nada puede quitártelo, salvo tu propia imaginación.
No pienses en tu ideal, piensa desde él. Solo los ideales desde los cuales piensas llegan a realizarse.
“No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4), y “la boca de Dios” es la mente del hombre.
Conviértete en un bebedor y un comedor de los ideales que deseas realizar. Ten un objetivo fijo y definido, o tu mente vagará, y, al vagar, se alimentará de toda sugestión negativa.
Si vives correctamente en el plano mental, todo lo demás estará bien.
Mediante un cambio de dieta mental, puedes alterar el curso de los acontecimientos observados.
Pero, a menos que haya un cambio de dieta mental, tu historia personal permanece igual.
Iluminas u oscureces tu vida mediante las ideas a las que das tu consentimiento.
Nada es más importante para ti que las ideas de las que te alimentas. Y te alimentas de las ideas desde las cuales piensas. Si encuentras que el mundo no ha cambiado, es una señal segura de que te falta fidelidad a la nueva dieta mental, que descuidas para poder condenar tu entorno. Necesitas una actitud nueva y sostenida.
Puedes ser cualquier cosa que desees si haces habitual la concepción, porque toda idea que excluye a todas las demás del campo de la atención se descarga en acción.
Las ideas y los estados de ánimo a los que regresas constantemente definen el estado con el que estás fusionado.
Por lo tanto, entrénate para ocupar con más frecuencia el sentimiento de tu deseo cumplido. Esto es magia creativa. Es la manera de trabajar hacia la fusión con el estado deseado.
Si asumieras el sentimiento de tu deseo cumplido con más frecuencia, serías dueño de tu destino, pero desafortunadamente excluyes tu asunción durante todo el tiempo, salvo por alguna hora ocasional.
Practica hacer real para ti mismo el sentimiento del deseo cumplido.
Después de haber asumido el sentimiento del deseo cumplido, no cierres la experiencia como cerrarías un libro, sino llévala contigo como un aroma fragante.
En lugar de olvidarla por completo, deja que permanezca en el ambiente, comunicando su influencia automáticamente a tus acciones y reacciones. Un estado de ánimo, repetido con frecuencia, adquiere un impulso difícil de romper o detener. Así que ten cuidado con los sentimientos que albergas.
Los estados de ánimo habituales revelan el estado con el que estás fusionado.
Siempre es posible pasar de pensar en el fin que deseas realizar, a pensar desde el fin.
Pero lo crucial es pensar desde el fin, porque pensar desde significa unificación o fusión con la idea, mientras que en pensar en el fin siempre hay sujeto y objeto: el individuo que piensa y la cosa pensada. Debes imaginarte a ti mismo dentro del estado de tu deseo cumplido, en tu amor por ese estado, y, al hacerlo, vivir y pensar desde él, y ya no más en él. Pasas de pensar en a pensar desde centrando tu imaginación en el sentimiento del deseo cumplido.
*Nota de contexto (traducción bíblica) para Romanos 8:21: Neville escribe “Sons” con mayúscula y agrega él mismo la aclaración “[children]” entre corchetes. Conservé esa misma estructura en español: “Hijos [hijos]”, respetando su propio recurso editorial de aclarar el término.
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✧ Texto original en inglés: “Awakened Imagination, 1954” por Neville Goddard.
© Traducción al español por Indira G. Andrade · La Mente Creadora
Archivo Neville Goddard en español.
📖 Archivo completo de libros y conferencias traducidas.




