Este capítulo forma parte del libro Imaginación Despierta (1954).
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Capítulo VI · ESTÁ DENTRO
“Ríos, Montañas, Ciudades, Aldeas,
todos son Humanos, y cuando entras en
sus Senos caminas
en Cielos y Tierras, así como en tu propio
Seno llevas tu Cielo
y tu Tierra y todo lo que contemplas; aunque
parece estar Afuera, está Adentro,
en tu Imaginación, de la cual este Mundo
de Mortalidad no es más que una Sombra.” (Blake, Jerusalem)
EL MUNDO INTERIOR era tan real para Blake como la tierra exterior de la vida despierta. Él consideraba sus sueños y visiones como las realidades de las formas de la naturaleza. Blake reducía todo al lecho de roca de su propia consciencia.
“El Reino de los Cielos está dentro de vosotros.” (Lucas 17:21)
El Hombre Real, el Hombre Imaginativo, ha invertido en el mundo exterior todas sus propiedades. La realidad aparente del mundo exterior, tan difícil de disolver, es solo prueba de la realidad absoluta del mundo interior de su propia imaginación.
“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere… Yo y el Padre uno somos.” (Juan 6:44; 10:30)
El mundo que se describe a partir de la observación es una manifestación de la actividad mental del observador.
Cuando el hombre descubre que su mundo es su propia actividad mental hecha visible, que nadie puede venir a él a menos que él lo atraiga, y que no hay nadie a quien cambiar sino a sí mismo, a su propio yo imaginativo, su primer impulso es remodelar el mundo a imagen de su ideal.
Pero su ideal no se encarna tan fácilmente. En el momento en que deja de ajustarse a la disciplina externa, debe imponerse a sí mismo una disciplina mucho más rigurosa: la autodisciplina de la cual depende la realización de su ideal.
La imaginación no está del todo libre de trabas ni es libre de moverse a voluntad sin ninguna regla que la limite. De hecho, es cierto lo contrario. La imaginación viaja conforme al hábito.
La imaginación tiene elección, pero elige conforme al hábito. Despierto o dormido, la imaginación del hombre está limitada a seguir ciertos patrones definidos. Es esta influencia entumecedora del hábito la que el hombre debe cambiar; si no lo hace, sus sueños se desvanecerán bajo la parálisis de la costumbre.
La imaginación, que es Cristo en el hombre, no está sujeta a la necesidad de producir únicamente lo que es perfecto y bueno. Ejerce su libertad absoluta respecto a la necesidad al dotar al yo físico exterior de libre albedrío para elegir seguir el bien o el mal, el orden o el desorden.
“Escogeos hoy a quién sirváis.” (Josué 24:15)
Pero una vez que la elección se hace y se acepta, de modo que forma la consciencia habitual del individuo, entonces la imaginación manifiesta su poder y sabiduría infinitos al moldear el mundo sensible exterior cambiante a imagen del diálogo interno y las acciones habituales del individuo.
Para realizar su ideal, el hombre debe primero cambiar el patrón que ha seguido su imaginación.
El pensamiento habitual es indicativo del carácter.
La manera de cambiar el mundo exterior es hacer que el diálogo interno y la acción interna coincidan con las palabras y acciones externas del deseo cumplido.
Nuestros ideales están esperando ser encarnados, pero a menos que nosotros mismos adaptemos nuestro discurso y acción internos al discurso y acción del deseo satisfecho, no podrán nacer.”
El diálogo interno y la acción son los canales de la acción de Dios. Él no puede responder a nuestra oración a menos que se le ofrezcan estos caminos.
El comportamiento exterior del hombre es mecánico. Está sujeto a la compulsión que le aplica el comportamiento del yo interior, y los viejos hábitos del yo interior persisten hasta ser reemplazados por otros nuevos.
Es una propiedad peculiar del segundo hombre, o del hombre interior, que da al yo exterior algo similar a su propia realidad de ser. Cualquier cambio en el comportamiento del yo interior dará como resultado cambios exteriores correspondientes.
El místico llama a un cambio de consciencia “muerte”. Por muerte no se refiere a la destrucción de la imaginación ni del estado con el que estaba fusionada, sino a la disolución de su unión. La fusión es unión, no identidad total. Así, las condiciones a las que esa unión dio existencia se desvanecen. “Cada día muero”, dijo Pablo a los corintios [1 Corintios 15:31]. Blake le dijo a su amigo Crabbe Robinson:
“No hay nada como la muerte. La muerte es lo mejor que puede sucederle a la vida; pero la mayoría de la gente muere demasiado tarde y tarda un tiempo despiadado en morir. Bien lo sabe Dios, sus vecinos nunca los ven resucitar de entre los muertos.” (Blake, a Crabbe Robinson)
Para el hombre exterior de los sentidos, que nada sabe del hombre interior del Ser, esto es puro disparate. Pero Blake dejó claro lo anterior cuando escribió, en el año antes de morir:
“William Blake, alguien que se deleita enormemente en estar en buena compañía. Nacido el 28 de noviembre de 1757 en Londres, y ha muerto varias veces desde entonces.” (Blake)
Cuando el hombre tiene el sentido de Cristo como su imaginación, comprende por qué Cristo debe morir y resucitar de entre los muertos para salvar al hombre: por qué debe desprender su imaginación de su estado presente y ajustarla a un concepto más elevado de sí mismo, si ha de elevarse por encima de sus limitaciones presentes y así salvarse a sí mismo.
Aquí hay una hermosa historia de una muerte mística que fue presenciada por un “vecino”.
“La semana pasada”, escribe quien “resucitó de entre los muertos”, “una amiga me ofreció su casa en las montañas para las vacaciones de Navidad, ya que pensaba que quizás viajaría al este. Me dijo que me avisaría esta semana. Tuvimos una conversación muy agradable, y te mencioné a ti y a tu enseñanza a propósito de una discusión sobre Un experimento con el tiempo de Dunne, que ella había estado leyendo.
“Su carta llegó el lunes. Al recogerla, sentí de pronto una sensación de depresión.
Sin embargo, al leerla, decía que podía quedarme con la casa, y me indicaba dónde recoger las llaves. En lugar de sentirme animada, me deprimí aún más, tanto que decidí que debía haber algo entre líneas que estaba captando de manera intuitiva. Desdoblé la carta y leí toda la primera página, y al pasar a la segunda, noté que ella había escrito una posdata al reverso de la primera hoja. Consistía en una descripción extremadamente directa y sin contemplaciones de un rasgo poco agradable de mi carácter, que llevaba años esforzándome por superar, y que durante los últimos dos años creía haber logrado.
Y sin embargo, ahí estaba de nuevo, descrito con exactitud clínica.
“Quedé aturdida y desolada. Pensé para mis adentros: ‘¿Qué está tratando de decirme esta carta? En primer lugar, ella me invitó a usar su casa, ya que yo me había estado viendo a mí misma en un hogar hermoso durante las vacaciones. En segundo lugar, nada llega a mí a menos que yo lo atraiga. Y en tercer lugar, no he estado escuchando más que buenas noticias. Así que la conclusión obvia es que algo en mí corresponde a esta carta, y sin importar cómo se vea, es una buena noticia.’ Releí la carta, y mientras lo hacía, me pregunté: ‘¿Qué hay aquí para que yo lo vea?’
Y entonces vi. Comenzaba así: ‘Después de nuestra conversación de la semana pasada, siento que puedo decirte...’ y el resto de la página estaba tan salpicado de ‘eras’ y ‘fuiste’ como pasas en un bizcocho de semillas. Una gran sensación de euforia me invadió.
Todo estaba en el pasado. Aquello que tanto me había esforzado por corregir, estaba hecho. De repente comprendí que mi amiga había sido testigo de mi resurrección. Giré por todo el estudio, cantando: ‘¡Todo está en el pasado! Está hecho. ¡Gracias, está hecho!’
Reuní toda mi gratitud en una gran bola de luz y la envié directamente hacia ti, y si viste un relámpago el lunes por la noche, poco después de las seis, hora tuya, eso fue.
“Ahora, en lugar de escribir una carta cortés porque es lo correcto, puedo escribir dando gracias sinceras por su franqueza y agradeciéndole el préstamo de su casa.
Muchísimas gracias por tu enseñanza, que ha hecho de mi amada imaginación verdaderamente mi Salvador.”
Y ahora, si alguien le dijera “Mirad, aquí está el Cristo, o allí” [Mateo 24:23], ella no lo creería, porque sabe que el Reino de Dios está dentro de ella, y que ella misma debe asumir plena responsabilidad por la encarnación de su ideal, y que nada sino la muerte y la resurrección la conducirán a ello.
Ella ha encontrado a su Salvador, su amada Imaginación, expandiéndose por siempre en el seno de Dios.
Solo hay una realidad, y esa es Cristo: la Imaginación Humana, la herencia y el logro final de toda la Humanidad,
“Para que nosotros... hablando la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.” (Efesios 4:14,15)1
Nota de contexto (traducción bíblica): en este pasaje (Efesios 4:14,15), la RV1960 usa "siguiendo la verdad en amor", pero Neville sigue el KJV, que dice "speaking the truth in love" ("hablando la verdad en amor"), porque este matiz de "hablar" sostiene la idea central del libro sobre el diálogo interno: no basta con "seguir" la verdad de manera pasiva, hay que hablarla, pronunciarla interiormente, para que se manifieste. Se tradujo siguiendo esta segunda lectura.
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✧ Texto original en inglés: “Awakened Imagination, 1954” por Neville Goddard.
© Traducción al español por Indira G. Andrade · La Mente Creadora
Archivo Neville Goddard en español.
📖 Archivo completo de libros y conferencias traducidas.




