Este capítulo forma parte del libro La Oración: El Arte de Creer (1945).
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Capítulo I · La Ley de la Reversibilidad
“Reza por mi alma; se logran más cosas mediante la oración de las que este mundo sueña.” (Tennyson)
La oración es un arte y requiere práctica. El primer requisito es una imaginación controlada. La ostentación y las repeticiones vanas son ajenas a la oración. Su ejercicio exige tranquilidad y paz mental. “No uséis vanas repeticiones”, pues la oración se hace en secreto, “y tu Padre que ve en secreto te recompensará abiertamente.” Las ceremonias que se usan habitualmente en la oración son meras supersticiones, han sido inventadas para darle un aire de solemnidad. Quienes practican el arte de la oración suelen ignorar las leyes que la controlan. Atribuyen los resultados obtenidos a las ceremonias y confunden la letra con el espíritu. La esencia de la oración es la fe, pero la fe debe estar impregnada de comprensión para adquirir esa cualidad activa que no posee cuando está sola.
“Por tanto, adquiere sabiduría, y con todo lo que adquieras, adquiere entendimiento.”
Este libro es un intento de reducir lo desconocido a lo conocido, señalando las condiciones bajo las cuales las oraciones son respondidas y sin las cuales no pueden ser contestadas. Define las condiciones que rigen la oración en leyes que son, simplemente, una generalización de nuestras observaciones. La ley universal de la reversibilidad es la base sobre la que se sustentan sus afirmaciones.
Durante mucho tiempo se conoció el movimiento mecánico producido por la voz antes de que alguien soñara con la posibilidad de una transformación inversa, es decir, la reproducción de la voz mediante un movimiento mecánico (el fonógrafo). Durante mucho tiempo se produjo electricidad por fricción sin pensar jamás que la fricción, a su vez, podía producirse mediante electricidad. Tanto si el hombre logra invertir la transformación de una fuerza como si no, sabe, no obstante, que todas las transformaciones de fuerza son reversibles. Si el calor puede producir movimiento mecánico, el movimiento mecánico puede producir calor. Si la electricidad produce magnetismo, el magnetismo también puede generar corrientes eléctricas. Si la voz puede causar corrientes ondulatorias, esas corrientes pueden reproducir la voz, y así sucesivamente. Causa y efecto, energía y materia, acción y reacción son lo mismo y son mutuamente convertibles.
Esta ley es de la mayor importancia, porque te permite prever la transformación inversa una vez que la transformación directa ha sido verificada. Si supieras cómo te sentirías al realizar tu objetivo, entonces, inversamente, sabrías qué estado podrías alcanzar si despertaras en ti ese mismo sentimiento. La indicación de orar creyendo que ya posees lo que pides se basa en el conocimiento de la ley de la transformación inversa. Si tu oración realizada produce en ti un sentimiento o estado de conciencia definido, entonces, inversamente, ese sentimiento o estado de conciencia particular debe producir tu oración realizada. Como todas las transformaciones de fuerza son reversibles, debes asumir siempre el sentimiento de tu deseo cumplido. Debes despertar en ti el sentimiento de que eres y tienes aquello que hasta ahora deseabas ser y poseer. Esto se logra fácilmente contemplando la alegría que sería tuya si tu objetivo fuera un hecho consumado, de modo que vivas, te muevas y existas en el sentimiento de que tu deseo está realizado.
El sentimiento del deseo cumplido, si se asume y se sostiene, debe objetivar el estado que lo habría creado. Esta ley explica por qué “la fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven” y por qué “Él llama a las cosas que no se ven como si fueran, y las cosas que no se veían llegan a verse.” Asume el sentimiento de tu deseo cumplido y continúa sintiendo que está cumplido hasta que aquello que sientes se objetive.
Si un hecho físico puede producir un estado psicológico, un estado psicológico puede producir un hecho físico. Si el efecto (a) puede ser producido por la causa (b), entonces, inversamente, el efecto (b) puede ser producido por la causa (a). Por tanto, yo os digo:
“Todo lo que deseéis, cuando oréis, creed que lo habéis recibido, y lo tendréis.” (Marcos 11:24)
✧ Fuente: Law Of Attraction Haven
© Traducción al español por Indira G. Andrade · La Mente Creadora
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