La Oración: El Arte de Creer · Neville Goddard · 1945 · Capítulo 2
La Naturaleza Dual de la Conciencia
Este capítulo forma parte del libro La Oración: El Arte de Creer (1945).
Puedes consultar el índice general para ver el recorrido completo.
Capítulo II · La Naturaleza Dual de la Conciencia
Un concepto claro de la naturaleza dual de la conciencia del hombre debe ser la base de toda oración verdadera. La conciencia incluye una parte subconsciente y una parte consciente. La parte infinitamente mayor de la conciencia se encuentra por debajo de la esfera de la conciencia objetiva. El subconsciente es la parte más importante de la conciencia. Es la causa de la acción voluntaria. El subconsciente es lo que el hombre es. El consciente es lo que el hombre sabe.
“Yo y mi Padre somos uno, pero mi Padre es mayor que yo.”
El consciente y el subconsciente son uno, pero el subconsciente es mayor que el consciente.
“Yo por mí mismo nada puedo hacer; el Padre que está en mí, Él hace la obra.”
Yo, la conciencia objetiva, de mí mismo nada puedo hacer; el Padre, el subconsciente, Él hace la obra. El subconsciente es aquello en lo que todo se conoce, en lo que todo es posible, hacia lo que todo va, de lo que todo viene, que pertenece a todos y al que todos tienen acceso.
Lo que somos conscientes de ser está construido a partir de lo que no somos conscientes de ser. Nuestras suposiciones subconscientes no solo influyen en nuestro comportamiento, sino que también moldean el patrón de nuestra existencia objetiva. Solo ellas tienen el poder de decir:
“Hagamos al hombre, las manifestaciones objetivas, a nuestra imagen y semejanza.”
Toda la creación duerme en las profundidades del hombre y es despertada a la existencia objetiva por sus suposiciones subconscientes. En esa oscuridad que llamamos sueño hay una conciencia en vigilia perpetua, y mientras el cuerpo duerme, ese ser que nunca duerme libera, desde el tesoro eterno, las suposiciones subconscientes del hombre.
La oración es la llave que abre el depósito infinito.
“Ponedme a prueba ahora en esto, dice el Señor de los ejércitos, si no abriré las ventanas del cielo y derramaré sobre vosotros una bendición tal que no habrá lugar suficiente para recibirla.”
La oración modifica o cambia por completo nuestras suposiciones subconscientes, y un cambio de suposición es un cambio de expresión.
La mente consciente razona de forma inductiva, es decir, a partir de lo que observa, la experiencia y la educación. Por eso le resulta difícil creer lo que los cinco sentidos y la razón inductiva niegan. El subconsciente razona de forma deductiva, es decir, partiendo siempre de la premisa aceptada, sin ocuparse nunca de si esa premisa es verdadera o falsa, sino procediendo bajo el supuesto de que es correcta, y objetiva resultados que son coherentes con dicha premisa. Esta distinción debe ser vista con claridad por todo aquel que quiera dominar el arte de orar. No es posible comprender verdaderamente la ciencia de la oración hasta que se entiendan las leyes que gobiernan la naturaleza dual de la conciencia y se reconozca la importancia del subconsciente.
La oración, el arte de creer lo que los sentidos niegan, opera casi por completo con el subconsciente. A través de la oración, se lleva al subconsciente a aceptar el deseo cumplido y, razonando de forma deductiva, lo despliega con lógica hasta su fin natural.
“Mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo.”
La mente subjetiva es la conciencia difusa que anima el mundo; es el espíritu que da vida. En toda sustancia hay una sola alma: la mente subjetiva. A través de toda la creación corre esta mente subjetiva única e ininterrumpida. El pensamiento y el sentimiento, fusionados en creencias, imprimen modificaciones en ella, la cargan con una misión, y esa misión la ejecuta fielmente. La mente consciente origina las premisas. La mente subjetiva las despliega hasta sus conclusiones lógicas. Si la mente subjetiva no tuviera tan limitada su capacidad de razonamiento por iniciativa propia, el hombre objetivo no podría ser considerado responsable de sus actos en el mundo. El hombre transmite ideas al subconsciente a través de sus sentimientos. El subconsciente transmite ideas de mente a mente a través de la telepatía. Tus convicciones no expresadas acerca de otros les son transmitidas sin su conocimiento ni su consentimiento consciente, y si son aceptadas subconscientmente por ellos, influirán en su comportamiento.
Las únicas ideas que rechazan subconscientamente son tus ideas sobre ellos que no podrían desear que fueran verdad para nadie. Todo lo que pudieran desear para otros puede ser creído de ellos, y por la ley de la creencia que gobierna el razonamiento subjetivo, se ven obligados a aceptarlo subjetivamente y, por tanto, a expresarlo objetivamente.
La mente subjetiva está completamente controlada por la sugestión. Las ideas se sugieren mejor cuando la mente objetiva está parcialmente en estado subjetivo, es decir, cuando los sentidos objetivos están disminuidos o mantenidos en suspenso. Este estado parcialmente subjetivo puede describirse mejor como un ensueño controlado, en el que la mente está pasiva pero es capaz de funcionar con plena absorción. Es una concentración de la atención. No debe haber ningún conflicto en tu mente cuando estás orando. Aparta la vista de lo que es y dirígela hacia lo que debe ser. Asume el estado de ánimo del deseo cumplido, y por la ley universal de la reversibilidad realizarás tu deseo.
✧ Fuente: Law Of Attraction Haven
© Traducción al español por Indira G. Andrade · La Mente Creadora
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