Este capítulo forma parte del libro Tiempo de Siembra y Cosecha (1956).
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Capítulo IX · Una visión mística
“Y con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír. Y sin parábolas no les hablaba, aunque a sus discípulos en particular les explicaba todo.” Marcos 4:33, 34
Esta colección de parábolas que llamamos la Biblia es una revelación de la Verdad expresada en simbolismo, para revelar las Leyes y los propósitos de la mente del hombre. A medida que nos volvemos conscientes de significados más profundos en las parábolas que los que usualmente se les atribuyen, las estamos comprendiendo místicamente.
Por ejemplo, tomemos una perspectiva mística del consejo dado a los discípulos en Mateo 10:10. Leemos que, cuando los discípulos estaban listos para enseñar y practicar las grandes leyes de la mente que les habían sido reveladas, se les dijo que no llevaran calzado para el camino. Un discípulo es aquel que disciplina su mente para poder funcionar y actuar conscientemente en niveles cada vez más altos de conciencia. El calzado fue elegido como símbolo de la expiación vicaria, o el espíritu de “déjame hacerlo por ti”, porque el calzado protege a quien lo lleva y lo resguarda de las impurezas, tomándolas sobre sí mismo. El objetivo del discípulo es siempre guiarse a sí mismo y a otros desde la esclavitud de la dependencia hacia la libertad de los Hijos de Dios. De ahí el consejo: no lleven calzado. No acepten ningún intermediario entre ustedes y Dios. Apártense de todos los que se ofrezcan a hacer por ustedes lo que ustedes mismos deberían, y podrían, hacer mucho mejor.
“La tierra está repleta de Cielo, y cada arbusto común arde con Dios, pero solo aquel que ve se quita las sandalias.” Elizabeth Barrett Browning
“De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.” Mateo 25:40
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Cada vez que ejerces tu imaginación en favor de otro, sea para bien, para mal o de manera indiferente, se lo has hecho literalmente a Cristo, pues Cristo es la Imaginación Humana despierta. Mediante el uso sabio y amoroso de la imaginación, el hombre viste y alimenta a Cristo, y mediante el uso ignorante y temeroso de la imaginación, el hombre lo desviste y lo azota.
“Que ninguno de vosotros imagine mal en su corazón contra su prójimo.” Zacarías 8:17
Es un consejo sensato, pero negativo. Un hombre puede dejar de hacer mal uso de su imaginación por consejo de un amigo; puede beneficiarse negativamente de la experiencia de otros y aprender a no imaginar, pero eso no basta. Tal falta de uso del poder creativo de la imaginación jamás podría vestir ni alimentar a Cristo. El manto púrpura del Hijo de Dios se teje no por no imaginar el mal, sino por imaginar el bien; mediante el uso activo, voluntario y amoroso de la imaginación.
“Todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si hay algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8
“El rey Salomón se hizo una carroza de madera del Líbano. Hizo sus columnas de plata, su respaldo de oro, su cubierta de púrpura, su interior recubierto de amor...” Cantares 3:9, 10
Lo primero que notamos es que “el rey Salomón se hizo a sí mismo”. Eso es lo que todo hombre debe hacer finalmente: hacerse a sí mismo una carroza de madera del Líbano. Por “carroza”, el autor de esta alegoría se refiere a la Mente, en la cual reside el espíritu de la Sabiduría (Salomón), que controla las cuatro funciones de la Mente para poder construir un mundo de Amor y Verdad.
Y José preparó su carro y subió a recibir a Israel su padre.” “¿Qué tributarios lo siguen hasta Roma para adornar, en cautivos lazos, las ruedas de su carro?” Si el hombre no se hace a sí mismo una carroza de madera del Líbano, entonces la suya será como la de la Reina Mab: “Ella es la partera de las hadas... su carroza es una avellana vacía.”
La madera del Líbano era, para el místico, el símbolo de la incorruptibilidad. Para un místico, resulta evidente qué fue lo que el rey Salomón se hizo a sí mismo. La plata tipificaba el conocimiento, el oro simbolizaba la sabiduría, y el púrpura vestía o cubría la Mente incorruptible con el rojo del Amor y el azul de la Verdad.
“Y le vistieron de púrpura.” Marcos 15:17
Sabiduría cuádruple, encarnada e incorruptible, vestida de púrpura (Amor y Verdad): ese es el propósito de la experiencia del hombre en la tierra.
“El amor es la piedra del sabio;
extrae el oro del terrón;
convierte la nada en algo,
y me transforma en Dios.”
Angelus Silesius
✦ Fin de Tiempo de Siembra y Cosecha · Neville Goddard · 1956 (Último libro de la Etapa de “La Ley”)
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✧ Texto original en inglés: “Seedtime and Harvest, 1956” por Neville Goddard.
© Traducción al español por Indira G. Andrade · La Mente Creadora
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