Por dónde vamos #5 · Neville Goddard
Una pausa semanal para leer y reflexionar mientras avanzamos.
Esta semana, mientras traducía los capítulos de Tu fe es tu fortuna, entendí que lo fundamental para cristalizar nuestros deseos es aprender a direccionar la mente.
Neville insiste una y otra vez en que nuestro mundo exterior siempre sigue al movimiento interior de la conciencia, y ese movimiento comienza en la forma en que dirigimos nuestra mente.
Aquí les comparto mi resumen:
En el Capítulo 17 — Oración, Neville describe la oración de una manera que me pareció de las más bellas de todo el libro y muy distinta de lo que muchos hemos aprendido.
La compara con una boda espiritual entre la novia (nosotros) y el novio (nuestro deseo). Esa es la primera fase. Luego viene la segunda: cuando los recién casados entran en la suite nupcial y cierran la puerta al mundo exterior. Neville usa esta imagen para explicar que debemos cerrar la puerta de los sentidos y del mundo visible para entrar en la intimidad del estado que deseamos.
Es allí donde nos hacemos uno con nuestro deseo: entramos en el estado de lo que queremos ser y lo sentimos real ahora. Y de esa unión nace el “hijo”, que no es otra cosa que la manifestación visible de lo que primero fue concebido en la conciencia.
Orar, para Neville, es un acto profundamente creativo: cerrar los ojos al mundo visible y abrirlos al mundo interior hasta que lo deseado se vuelva natural dentro de nosotros. No se trata de repetir palabras como nos enseñaron, sino de aceptar internamente que aquello que anhelamos ya es una realidad.
Luego llegué al Capítulo 18 — Los Doce Discípulos, y me pareció casi un manual de entrenamiento mental.
Neville explica que los doce discípulos no son personajes históricos que debemos admirar desde lejos, sino doce cualidades de la mente que debemos desarrollar y disciplinar.
Cada discípulo representa una facultad que nos ayuda a sostener el estado del deseo cumplido. Y esto me hizo ver que la mente es realmente la herramienta principal de todo el proceso.
Preparé esta imagen para tenerlas resumidas y a la mano, y poder revisarlas cuando la fe o la paciencia empiecen a tambalear.
Cuando lo miras así, los discípulos dejan de ser una historia antigua y se convierten en una guía para entrenar la mente.
Porque cada vez que sostenemos una idea frente a las apariencias, cada vez que rechazamos una duda, cada vez que damos gracias antes de ver… estamos despertando a uno de estos discípulos dentro de nosotros. Y poco a poco, esa disciplina interior termina dando forma a la realidad que queremos vivir.
Y finalmente llegué al Capítulo 19 — Luz líquida. Aquí Neville encierra una idea inmensa en unas palabras que suenan casi poéticas:
El mundo es un océano de luz que contiene dentro de sí todas las cosas, incluido el hombre como un cuerpo palpitante de luz líquida.
Todo lo que vemos: materia, objetos, cuerpos, no serían más que diferentes velocidades o vibraciones de esa misma luz primordial. En otras palabras: todo existe primero como conciencia.
Si el deseo aparece en mí, entonces no es casualidad ni una fantasía. Es una señal de que, de alguna manera, ya existe en ese océano interior de conciencia… y mi tarea es simplemente sentirme viviendo desde ahí.
Esta semana, más de una vez, terminé cerrando los ojos y haciendo exactamente eso: dejar por un momento la realidad visible y alimentar la imagen de lo que quiero ser y vivir. En lugar de perseguirlo, decidí tratarlo como algo que ya forma parte de mí… algo que solo necesita ser aceptado y vivido por dentro primero.
Si esta semana has estado leyendo estos capítulos conmigo, me encantaría saber qué idea se quedó contigo.
Si quieres revisar los capítulos completos o ponerte al día con todo lo publicado hasta ahora, puedes recorrer el archivo aquí:
Y si eres nuevo por aquí, estoy traduciendo y organizando la obra completa de Neville Goddard en español siguiendo el orden en que fue publicada. Cada lunes hago esta pausa para compartir lo que voy comprendiendo mientras lo estudio y lo vivo.
Gracias por caminar esto conmigo.
Indira 🧡





